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jueves, 25 de julio de 2013

Destinados al Mismo Camino, Capítulo 12:

----Narra María----
No podía más, me sentía morir. No solo eran mis hijos, eran mis sobrinos.
Estábamos todos en casa, esperando la llamada de la policía que hacía menos que nosotros allí sentados. Los chicos estaban desesperados por ir a buscarlos ellos mismos, pero no debían hacer nada sin permiso de los policías que nos habían prohibido meternos ¿no podían comprender que eran nuestros hijos?
Dani P: No aguanto un minuto más, como no llamen voy a ir yo.
Álvaro: Te acompaño.
Carlos: ¿Por qué no llaman, no nos mandan alguna pista, algo? ¿Por qué?
Judith: ¿Cuál fue el último mensaje que llegó?
Blas: El de que ya habían comenzado con su plan.
Miré hacia Mireya y la vi un poco pálida, era verdad que no nos habíamos separado desde que habían desaparecido Lucía y Lucas, pero aun así manteníamos siempre las distancias, como si fuéramos desconocidos. Me levanté decidida, fui a la cocina, llené un vaso con agua, me senté junto a Mireya y se lo di.
María: Tienes mala cara, ¿te sientes bien?
Mireya: La verdad es que no, estoy mareada.
Blas: ¿Qué te pasa?
Mireya: Puede ser de no dormir bien, solo es un poco de dolor de cabeza, tranquilo.
María: Ven y échate un rato.
Mireya: No, gracias.
Blas: Ve y échate un rato, no podemos hacer nada hasta que nos llame el inspector o recibamos alguna noticia.
Mireya: Está bien [Suspiró].
Nos levantamos y la acompañé a mi habitación, allí la dejé tumbarse mientras quitaba algunas cosas del medio.
Mireya: María...
María: ¿Necesitas algo?
Mireya: A mis amigas.
María: Yo...
Mireya: Sé que no volveremos a nada, pero... [Se quedó sentada mirando hacia sus manos].
María: No, yo también necesito a mis amigas, a mis hermanas. Los chicos tienen razón, no podemos simplemente dejar de hablarnos y mirarnos cuando antes éramos una gran familia unida.
Mireya: Pero las razones son de peso.
María: La única razón de peso la tienen los chicos, la nuestra era solo por proteger a nuestros hijos y nada hemos podido hacer porque siempre han estado acechándonos.
Mireya: Sí... [Suspiró]. ¿Qué podemos hacer?
María: Unirnos, cada vez más y, cuando aparezcan nuestros hijos, seguir unidas, si los chicos no quieren, que sigan distanciados ellos, pero vamos a demostrarles que no hay por qué estar separados, unidos podemos apoyarnos y protegernos más.
Mireya: Tienes razón, ¿puedo darte un abrazo?
María: ¡Y dos! [Nos abrazamos].
Mireya: Yo... Tengo algo que decir pero no sé cómo decirlo, no es el momento y... Puf, estoy hecha un lío.
María: ¿Qué pasa?
Mireya: Los mareos, el cansancio, la fatiga... No es solo por el estrés y la angustia de no saber nada sobre nuestros hijos y no dormir o comer bien, yo... María, estoy embarazada.
María: ¡Eso es genial! [Volví a abrazarla].
Mireya: ¿Crees que es un buen momento para la noticia?
María: Un bebé siempre es bueno, además, tienes que verle el lado positivo.
Mireya: ¿Cuál es el lado positivo?
María: Que, entre tanta tempestad y nube, se ha colado un rayito de sol que será una alegría entre todo este desespero.
Mireya: ¿Tú crees?
María: Claro que sí. No es el mejor momento, es verdad, pero necesitamos algo de alegría para dejar de pensar en tantas cosas malas.
Mireya: Gracias, de verdad [Cogió mis manos entre las suyas].
María: Por nada, para eso estamos las amigas :)
Mireya: ¿Me acompañas y doy la noticia?
María: Claro, ¿se lo dirás a todos?
Mireya: Sí, ya que estamos todos reunidos, quiero aprovechar.
María: Pues vamos.
Nos levantamos y salimos de la habitación, llegamos al salón y me senté junto a Dani que tenía los codos apoyados en las rodillas y la cabeza entre las manos. Le pasé la mano por la espalda, me miró y me abrazó.Yo estaba mal, pero quizá él lo estaba un poco más por la pelea que tuvo con Dani el día de la graduación.
María: Van a aparecer, los van a encontrar y volveréis a tiraros los trastos a la cabeza, ya verás.
Dani P: Eso espero, porque como no aparezca yo mismo voy a buscarlo y traerlo a rastras.
María: Sí aparecerán y más pronto de lo que esperamos.
Mireya: ¿Podéis escucharme un momento? Tengo algo que deciros a todos.
Todos levantamos la mirada y la miramos. Le sonreí en señal de apoyo y ella me devolvió la sonrisa. Dani me miró extrañado y negué con la cabeza sonriéndole.
Mireya: Sé que ahora no es que estemos en el mejor momento de nuestra relación como familia, pero me gustaría daros la noticia a todos. También sé que no es el mejor momento pero... [Se llevó la mano a la tripa] Estoy embarazada.
Todos se sorprendieron un poco y le dieron la enhorabuena, Blas la abrazó fuerte y puso ambas manos en su barriga, yo me levanté ante la mirada atenta de Dani y sorprendida de los demás, me senté en el brazo del sofá junto a Mireya, la abracé de lado y le di la mano a Blas mientras los felicitaba.
María: No me miréis así [Los miré a todos]. Sé que no es el momento de discutir y tampoco es lo que pretendo pero, ¿no os habéis parado a pensar que, quizá, estando unidos es como podríamos haber protegido a nuestros hijos? Yo lo he pensado y ellos tenían razón, no sé cómo hemos podido pasar de ser una familia a ser completamente extraños de un día para el otro, después de todo lo que vivimos y compartimos.
Dani P: María...
Mireya: Yo pienso y opino igual. Dijimos que nos uniríamos hasta encontrar a nuestros hijos y, estamos juntos, en los mismos metros cuadrados, pero seguimos distanciados.
David: Estoy cansado, mejor me voy. Mañana nos vemos.
Se levantó, junto a Mayte, y los dos se fueron de la casa. Los siguieron Carlos y Ana y, poco después, Álvaro y Judith.
Blas: Nosotros... Nosotros también nos vamos, hasta mañana.
Mireya: Adiós.
Los despedí en la puerta de la casa y me volví junto a Dani que estaba en el sofá.
María: Dani...
Dani P: ¿Piensas que no me duele? ¿Qué no sé que a ellos también? ¿Piensas que no quiero volver a estar con ellos?
María: No he dicho eso.
Dani P: Lo sé, pero te lo digo por si acaso, me duele verlos y tener que tratarlos como si no fueran nada, estoy cansado de fingir.
María: Yo también ¿o te crees que no me duele tener que tratar a mi hermana como a una desconocida? Judith, Mayte y Mireya eran mis mejores amigas y ahora es como si no fueran nada.
Dani P: Entonces, ¿a qué ha venido lo que has dicho?
María: Para que os deis cuenta de que podéis volver a estar juntos, porque se os nota que a todos os duele tener que fingir que no sois nada ni os conocéis, que todos habéis cambiado.
Dani P: ¿Sí? [Ironizó] ¿Y en qué lo has notado?
María: En tu actitud conmigo, con los niños... Desde la separación no eres el mismo. Nunca te ha importado que tengamos dos hijos, siempre me has llamado pequeña, me has picado... ¿Desde cuando no lo haces? Un día, porque sí, descubriste que tu hijo se estaba interesando en la música y te pusiste a enseñarle a tocar la guitarra, estuviste con él horas enseñándole las canciones de Auryn y algunas más. Desde hace seis años, guardaste la guitarra en el trastero como un objeto viejo y no se volvió a hablar del tema. Ah, qué no se me olvide, siempre le has cantado a tu hija para que se durmiera, ¿sabes? Nunca te lo he dicho, pero una noche que estabas trabajando, vino hacia mí y me preguntó que por qué su padre ya no le cantaba como todas las noches, que si se había enfadado con ella. Le respondí que era porque estabas trabajando y tenías poco tiempo, pero me partió el alma verla así. Tú hijo lo único que ha buscado es recuperar esa conexión que ha tenido siempre con sus primos, en especial con los mellizos y se la quitamos un buen día sin darle explicaciones. Tiene dieciocho años, no es un niño y quiere saber qué es lo que pasa. No te estoy culpando a ti, tampoco a los chicos porque todos tenemos la culpa de lo que está pasando y de lo que va a pasar. También sé que no vais a recuperar vuestra amistad de un día para el otro ni en un momento, pero así como habéis trabajado para no hablaros ni miraros, podríais tratar de volver a ser los mismos, ¿no crees?
Dani P: Me siento impotente porque no puedo hacer nada. Mis hermanos... No somos capaces de hablar mirándonos a la cara y tampoco soy capaz de encontrar una solución para poder encontrar a nuestros hijos. Quisiera borrar todo lo que he hecho durante estos años, retroceder en el tiempo y buscar una medida alternativa a dejar de hablarnos. De verdad que, si pudiera hacerlo, lo haría. Te lo juro.
María: Lo sé [Me abracé a él].
Mi móvil sonó, nos separamos y fui a cogerlo. Era un mensaje desde el número desconocido que nos mandaba los mensajes sobre nuestros hijos. Lo abrí y no pude evitar romper a llorar y llevarme la mano a la boca:
Un problema menos para nosotros, un disgusto más para ti, primita. Te lo debía y me lo estoy cobrando a base de bien, no sabes cuánto... Un beso y espero que no llores demasiado ;)
Debajo del mensaje había una foto de Dani colgado de un puente caído. No podía ser, mi hijo. Comencé a llorar sin poder hablar, así que Dani me quitó el móvil y leyó el mensaje. Cayó al sofá sin habla, no podía ser verdad, nuestro pequeño, teníamos que encontrarlos, a ninguno podía pasarle nada y teníamos que salvar a Dani. 
Llamamos a los demás y nos presentamos los diez en la comisaría de policía, estábamos esperando a que nos pudiera recibir el inspector cuando llegó una persona a la que conocía perfectamente...
María: Nico...
Nico: He venido a entregarme y a contaros todo.
Dani: ¿Cómo sabemos que lo harás de verdad?
Nico: Porque no quiero que les pase nada a ninguno, lo siento, de verdad, pero me dejé llevar.
Álvaro: ¿Qué te dejaste llevar?
Trató de pegarle, pero Judith lo evitó, cosa que aprovechó David y le dio un buen puñetazo él.
Policía: ¿Qué está pasando aquí?
Nico: Vengo a entregarme, soy uno de los responsables del secuestro de los hijos de estos señores.
Todos lo miramos asombrados, ¿cómo es que se había atrevido a hacerlo? Puede que fuera verdad que estaba arrepentido.
Policía: Venga conmigo, tengo muchas preguntas que hacerle.
Nico: ¿Puedo pedir que ellos estén delante? Quiero que lo sepan todo de mi propia voz.
Policía: Tengo que hablar con mis superiores.
Nico: No tengo el pensamiento de escaparme, estoy aquí por mi propio pie.
Policía: Está bien.
María: ¿Por qué? ¿Qué te llevó a hacerlo?
Nico: Estaba ciego, el amor me cegó por completo.
Mayte: ¿El amor?
Nico: Chicas, no solo Paula está involucrada y es la autora de todo esto, tiene cómplices que conocéis muy bien.
Carlos: ¿Puedes hablar claro?
Nico: Os lo contaré todo, pero delante de la policía, para que se pongan manos a la obra ya, vuestros hijos corren peligro, mucho peligro.
Dani: Lo sabemos, nos han mandado una foto de Dani colgado de un puente caído.
Nico: Lo vi, por eso estoy aquí, traté de ayudarlos, pero también me tenían vigilado.
Policía: Por favor, acompáñenme, el inspector los espera para que estén todos.
Todos asentimos y seguimos al policía que llevó del brazo cogido a Nico por si acaso. Llegamos a una sala bastante grande, pero a nosotros nos dejaron en la de fuera, para que pudiéramos escuchar pero no actuar, bastante había sido con el puñetazo que le había dado David como para meternos en más problemas.
Inspector: Cuénteme todo lo que sepa.
Nico: Hace casi un año, Paula contactó con mi novia, Valentina, y le contó un plan. Yo me enteré de la mitad, pero no de mucho ya que mi novia no me quiso contar la verdad. Meses después me enteré del plan porque, al parecer, me necesitaban. Pensé que solo se trataba de un pequeño susto y me dejé guiar por mi novia que decía que no era nada malo y que tampoco les harían daño.
Inspector: ¿Cuántas personas están implicadas?
Nico: Cinco contándome a mí.
Inspector: ¿Se considera culpable?
Nico: Puede que yo no les secuestrara, pero soy cómplice y sí, me considero culpable y quiero pagarlo.
Inspector: ¿Por qué?
Nico: Porque así es como me siento, culpable, y no quiero que les pase nada, quería a esos niños como a mis propios sobrinos.
Inspector: Entonces, ¿qué fue lo que le llevó a entrar en el plan?
Nico: El amor ciego que le tengo a mi novia y la amenaza de uno de los secuestradores.
Inspector: ¿Qué clase de amenaza?
Nada, no llegaba a lo que nos tenía a todos en vilo: ¿Quiénes eran los secuestradores? Aunque ya sabíamos a dos seguras, Paula y Valen, teníamos en mente a otro, Paul.
Nico: Si no les ayudaba, me matarían a mí junto con ellos.
Inspector: ¿Nos dirá los nombres de los autores del delito?
Nico: Valentina Moreno, Paula Rodríguez, Paul Márquez y Alberto Domínguez.
No podía ser, no. ¿Alberto? ¿Qué quería él con todo eso? Sentí algo en mi pecho, se me nubló la vista y tuvieron que sentarme y darme agua. Me iba a dar algo, de eso estaba segura.
Dani P: María, ¿te sientes bien?
María: Dani, es Alberto, Paula, Paul ¡incluso Valentina! ¿Qué pueden querer Alberto y Valentina?
Carlos: Solo hacer daño.
Mayte: De eso que no quepa duda.
El inspector salió y todos nos giramos para mirarlo.
Inspector: Los tienen en la sierra, allí fue donde los dejaron tirados.
Blas: ¿Cuándo podrán comenzar la búsqueda?
Inspector: En cuanto nos pongamos en contacto con los equipos que se mueven por esos territorios, los llamaremos lo antes posible, pero no sabemos cuánto puedan tardar en comenzar.
Álvaro: Si algo tengo claro es que no me voy a quedar esperando a que ustedes decidan ponerse manos a la obra. Son mis hijos y mis sobrinos los que están ahí perdidos y si ustedes no van a poner de su parte, entonces me encargaré de encontrarlos yo por mi cuenta.
Inspector: Sería una locura por su parte.
Carlos: ¿Locura? Por nuestros hijos seríamos capaces de morir y matar.
David: Chicos, ¿a qué esperamos? Cuanto antes empecemos, antes daremos con ellos.
Blas: Vamos ya.
Dani: No hay tiempo que perder.
Y los cinco se fueron dejándonos a las chicas y a los policías que estaban con nosotras bastantes sorprendidos. Estaban locos y el inspector se puso a llamar y contactar con policías encargados de la búsqueda por las montañas. Solo pedíamos una cosa: Que volvieran con nuestros hijos, pero todos sanos y salvos.

4 comentarios:

  1. ¡pff! ¿Cómo eres capaz de dejarme con esta intriga?
    Me ha encantado que Maria narrara este capítulo... Ojalá los encuentren a todos sanos y salvos porqué sino me muero.
    Síguela pronto porfavor.

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    1. Muchísimas gracias, me alegra que te haya gustado y era para que vierais también el punto de vista de alguno de los padres y qué pasa con ellos mientras los chicos están perdidos. Pronto podré subir el siguiente. Muchísimas gracias y siento no haber respondido antes. Un besazo.

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  2. Hola María!!! Madre mía que capitulazo!!! Estoy sin palabras porque ha sido increíble. Todo el capitulo con el alma en vilo. También me ha hecho mucho ilusión que narrase María este capítulo. Ahora sólo espero que mientras buscan a sus hijos y sobrinos, hablen e intenten cambiar su situación, porque ni ellos ni las chicas ni sus hijas se lo merecen.
    Muchas felicidades por el capítulo!!! Besazos guapisima!! :)

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    1. Hola :)
      Muchísimas gracias, me alegra que te haya gustado. La idea de poner su punto de vista era para que vierais lo que pasaba con ellos, aunque fuera un poco, mientras sus hijos están desaparecidos. El orgullo es más grande que nada, así que... Quién sabe lo que podrá pasar de ahora en adelante. Un besazo y mil gracias :D

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