----Narra Javier----
Primer día de instituto.
Estaba bastante fastidiado, no
tenía demasiadas ganas de comenzar ya con los deberes y los exámenes y menos
después del verano tan corto e intenso que habíamos tenido, aparte, mi mejor
amigo me estaba comenzando a dar de lado por su novia.
Parecía que Lucas sólo iba a
separarse de Nuria para dar clases y porque estaban en cursos distintos, sino
segurísimo que se sentaban hasta juntos. Y con Dani fuera de allí, tampoco
tenía mucho...
Vamos, que estaba completamente
amargado y, no, no me daban envidia, ¿quién quería echarse novia a esa edad y
depender de alguien? Yo no, gracias.
Iba por el pasillo, solo y entre
mis pensamientos cuando me choqué contra alguien.
Javier: Podrías mirar por dónde
vas.
X: Estoy bien, gracias, ya veo
que los caballeros se quedaron en la Edad Media.
Bajé la vista y vi a una chica
más bajita que yo, castaña oscura que estaba recogiendo sus cosas del suelo.
Cuando levantó la mirada, me encontré con unos ojos completamente azules que me
dejaron mudo durante un buen rato.
X: ¿También te ha comido la
lengua el ratón?
Javier: No hace falta ser borde,
no solo era yo el que iba despistado.
X: Idiota.
Pasó por mi lado y chocó su
hombro contra mi brazo.
Me la quedé mirando durante un
momento y después bufé negando con la cabeza, vaya chica y qué carácter con el
que cargaba.
Lucas: Hey, ¿vamos?
Asentí hacia él y fuimos hasta
nuestra clase. Nos sentamos juntos en mitad del aula, mi sorpresa fue
encontrarme con la chica con la que me había chocado en mi misma clase, ¿en
serio iba a tener que aguantarla todo un curso?
X: Tampoco me agrada verte, pero
no soy tan obvia-pasó por mi lado hasta el final de la clase.
Me la quedé mirando con el ceño
fruncido hasta que escuché una risa a mi lado, miré mal a Lucas, a mí no me
hacía ni pizca de gracia.
Lucas: ¿Qué ha sido eso?
Javier: Esa chica está loca y
tiene un carácter terrible, me odia solo por haberme chocado con ella sin
querer.
Lucas: Pues vaya comienzo para el
año-se burló.
Suspiré y apoyé la cabeza sobre
mis brazos que los tenía sobre la mesa. Me esperaba un año de lo más
entretenido.
Al acabar las clases por aquel
día, me quedé en la puerta esperando a que saliera mi hermana para irnos a
casa, cuando salió ella y tropezó dejando caer sus cosas. Reí por lo bajo al
escucharla refunfuñar y maldecir mientras se agachaba a recoger los libros. Me
agaché a ayudarla y me miró completamente sorprendida.
X: Vaya, ¿qué te ha hecho
cambiar, troglodita?
Javier: Mira, siento lo de esta
mañana, iba despistado y no te vi, ¿te vale?
Nos levantamos y le tendí sus
cosas, las cogió con una sonrisa y dio un paso hacia mí, haciéndome fruncir el
ceño.
X: Perfecto-sonrió y se puso de
puntillas para darme un beso en la mejilla.
Javier: ¿Qué?-La miré con los
ojos muy abiertos.
Y: ¡Noa!
Ella miró hacia su izquierda y
después volvió a mirarme a mí.
Noa: Estás muy guapo sonrojado,
troglodita-me guiñó un ojo y se fue.
Me quedé mirándola hasta que se
montó en un coche y desapareció al final de la calle. ¿Qué acababa de pasar? Me
estaba volviendo loco, una chica me había dado un beso en la mejilla, bueno, no
una chica cualquiera, una que me llamaba troglodita y casi me había declarado
la guerra aquella misma mañana.
Clara: ¿Vamos?-Me sacó de mis
pensamientos.
Javier: Sí, claro-sacudí la
cabeza, intentando despejar mi mente.
Pero no lo conseguí, ¿quién era
esa chica y porqué aparecía en mi vida en aquel momento? Yo no quería líos de
falda de ningún tipo, así que esperaba que ella no fuera a ser uno que llegara
a complicarme aún más la existencia.
Por la tarde, me encontraba en mi
habitación intentando hacer los deberes cuando tuve que desistir porque no
conseguía concentrarme, así que salí con el libro en la mano en busca de mi
padre.
Encontré a mi madre en el salón
viendo la tele junto a mi hermana, que estaba sentada en el suelo con sus
apuntes esparcidos en la mesa baja de centro.
Javier: Mamá, ¿sabes dónde está
papá?
Ana: En el despacho, ¿te hace
falta ayuda?-me señaló mi libro.
Javier: ¿Sabes algo de economía?
Ana: Sí, pero ve y habla con tu
padre-me guiñó un ojo.
Javier: ¿Qué sabes?-la miré con
los ojos entrecerrados.
Clara: He visto a una chica darte
un beso-se burló.
Javier: Eres una chivata y una
curiosa y ha sido en la mejilla porque la he ayudado a recoger sus libros.
Ana: No tiene nada de malo, ya
estás en edad de novias.
Javier: El problema es que yo no
quiero novias, me da pereza tener que depender de alguien a los dieciséis.
Ana: Eso va con la personalidad
de cada uno, cariño, que tu hermana quiera bromear con el tema no quiere decir
que tengas que tener novia a la fuerza.
Javier: Voy a buscar a papá.
Ella asintió con una sonrisa y yo
fui hasta el final del pasillo, toqué la puerta y esperé a que mi padre me
diera paso.
Javier: ¿Estás ocupado?
Carlos: Sabes que para vosotros
nunca-me sonrió-. ¿Qué te pasa?
Javier: Necesito ayuda con
economía.
Carlos: Acabáis de empezar el
curso, ¿ya tienes deberes?
Javier: Es más para intentar
despejarme-me dejé caer en una silla frente a él, al otro lado del escritorio-.
Clara ya te habrá puesto al día, ¿no?
Carlos: A mí no me ha dicho nada,
creo que ha hecho un intento, pero tu madre lo ha evitado. ¿Es algo que deba
saber?
Javier: Nada que merezca castigo,
de verdad-me pasé las manos por la cara, habiendo dejado el libro sobre la otra
silla-. Papá, ¿tú a mi edad estabas interesado en las chicas?
Carlos: A tu edad tuve un par de
novias, sí, ¿por?
Javier: Creo que soy un bicho
raro porque soy el único al que no le agrada demasiado la idea de buscar una
relación.
Carlos: Mi primera novia formal
fue tu madre a los dieciocho y me di cuenta porque la besé, sino, habría
tardado mucho más.
Javier: ¿Qué hizo ella cuando la
besaste?
Carlos: Ella no sé, yo salí
corriendo-rió-. ¿Por qué?
Javier: Esta mañana he conocido a
una chica nueva, es decir, ha llegado nueva al instituto y me choqué con ella
sin darme cuenta, le salté un poco borde y ella casi me declara la guerra-me
rasqué la nuca-. Esta tarde, a la salida, la vi tropezar y tirar sus cosas, así
que la ayudé y me disculpé por lo de la mañana y ella me sonrió, me dio un beso
en la mejilla y me soltó que estaba muy guapo sonrojado.
Carlos: Quizás esa chica se haya
interesado en ti-se encogió de hombros.
Javier: Siento que una chica en
estos momentos sería una distracción y ni siquiera sé aun lo que quiero
estudiar-resoplé.
Carlos: No te agobies, acabas de
empezar primero, te queda otro año para averiguar qué es lo que más te gusta y
qué es a lo que realmente quieres dedicarte, yo lo decidí al último momento.
Javier: ¿Y mientras qué
hago?-Puse una mueca.
Carlos: Si quieres ayudarme, no
te voy a decir que no-señaló su escritorio lleno de papeles.
Javier: ¿Qué estás haciendo?
Carlos: Hace dos días hablamos
sobre intentar llevar al grupo hacia delante y tuvimos la genial idea de seguir
escribiendo canciones, nos sorteamos los temas y a mí me han tocado dos, la
primera la tengo casi terminada y para retocar antes de enseñarles el primer
borrador a los chicos, pero de la segunda solo tengo el estribillo y porque lo
escribimos entre todos.
Javier: ¿Y cómo te puedo
ayudar?-Lo miré con el ceño fruncido.
Carlos: Estoy abierto a todo tipo
de ideas para continuarla.
Me encogí de hombros y al final
acepté, al menos estaría distraído con algo y podría servir de algo. Mi padre
me dio la hoja con el estribillo y algunos apuntes de mi padre y mis tíos.
Javier: ¿Te importa si lo paso a
limpio y con mi letra?
Carlos: Claro que no, dime qué
letra es más complicada de leer y así me burlo de los chicos-sonrió.
Javier: Esta-se la mostré para
que la viera.
Carlos: Gracias hijo, esa es mi
letra-dijo un poco cohibido.
No pude evitar reír y le pedí una
hoja para comenzar a pasar.
Go! Go! Go!
Chapter one just begun!
It’s my time:
It’s getting better.
Go! Go! Go!
I’m in command now.
What I’m waiting for
Is on the road!
Los apuntes eran sobre ciudades
norteamericanas y básicamente que querían algo sobre canción de carretera.
Aunque mi padre fuera el de la mala letra, se notaba que trabajaban entre ellos
y había confianza, porque la letra de todos era pésima. Pobre del que tuviera
que transcribirla luego para hacerla formal.
Carlos: David acaba de pasarme la
melodía de la canción, te la pongo a ver si se nos ocurre algo.
Puso el audio y me gustó
bastante, tanto que le pedí que me lo enviara a mí. Así podría escucharlo más veces.
Para la hora de la cena, había
podido leer lo que llevaba mi padre de la otra canción y había escuchado la
melodía unas cinco veces, sin que nada llegara a nosotros, así que desistimos y
me llevé la hoja con mi intento de traducción a mi habitación. Después de
cenar, me duché y me fui a mi habitación. Estuve una hora con el portátil y me
puse una última vez la melodía de la canción con mis auriculares.
De pronto, algo llegó, así que
fui a por la hoja y la escribí rápidamente antes de que se me olvidara.
Me levanté aquella mañana
animado, tenía algo de lo que ocuparme y me sentía importante.
Al llegar al instituto, vi a
Lucas pegado a Nuria y suspiré, tan empalagosos desde por la mañana temprano.
Lucía: Buenos días.
Javier: Buenos días-le sonreí.
Lucía: No te gires, pero hay una
chica que no te quita el ojo de encima desde que llegaste.
Javier: ¿Es como de la estatura
de mi hermana, castaña oscura y ojos claros?
Lucía: Sí, ¿quién es?
Javier: Se llama Noa y es nueva,
está en mi clase y digamos que no me cae demasiado bien.
Lucía: ¿Por algo en particular?
Javier: Tuvimos un enfrentamiento
a primera hora de la mañana y me llama troglodita.
Ella rió y yo la miré mal, no me
hacía ninguna gracia. Vaya par de mellizos, que para todo reaccionaban de la
misma forma.
Lucía: Creo que piensa que
tenemos algo, porque no hace más que escanearme.
Javier: Si consigo que piense eso
y me deja en paz, os voy a deber una muy gorda a Dani y a ti.
Mi amiga protestó, pero le hice
caso omiso y cambié radicalmente de tema, para no empezar a pensar en la chica
nueva y en lo ocurrido la mañana anterior.
Al llegar al recreo, había
conseguido no cruzar ni la mirada con Noa, así que empecé a sentirme aliviado y
me relajé. Lucas se fue a jugar un partido de fútbol con los chicos de nuestra
clase y yo preferí sentarme en un rincón a escuchar música. Sin darme cuenta,
saltó la melodía de la canción que debía ayudar a buscar letra, así que repasé
lo que llevaba a ver si se me ocurría algo.
The script, it’s telling my own story
And I’m not starting on it, I abide.
Again, the boring PlayStation.
The midnight hour confessions come alive.
Alcé la mirada, porque no tenía
nada más y tampoco me venía nada, y me encontré con la suya fija en la mía.
Estaba con Lucía y eso no me dio buena espina, algo me decía que esa chica
supondría un gran giro en mi penosa existencia…
Javier: Now my
life’s gonna change.
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