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viernes, 6 de mayo de 2016

Destinados al Mismo Camino, Capítulo 24:

----Narra Javier----
Primer día de instituto.
Estaba bastante fastidiado, no tenía demasiadas ganas de comenzar ya con los deberes y los exámenes y menos después del verano tan corto e intenso que habíamos tenido, aparte, mi mejor amigo me estaba comenzando a dar de lado por su novia.
Parecía que Lucas sólo iba a separarse de Nuria para dar clases y porque estaban en cursos distintos, sino segurísimo que se sentaban hasta juntos. Y con Dani fuera de allí, tampoco tenía mucho...
Vamos, que estaba completamente amargado y, no, no me daban envidia, ¿quién quería echarse novia a esa edad y depender de alguien? Yo no, gracias.
Iba por el pasillo, solo y entre mis pensamientos cuando me choqué contra alguien.
Javier: Podrías mirar por dónde vas.
X: Estoy bien, gracias, ya veo que los caballeros se quedaron en la Edad Media.
Bajé la vista y vi a una chica más bajita que yo, castaña oscura que estaba recogiendo sus cosas del suelo. Cuando levantó la mirada, me encontré con unos ojos completamente azules que me dejaron mudo durante un buen rato.
X: ¿También te ha comido la lengua el ratón?
Javier: No hace falta ser borde, no solo era yo el que iba despistado.
X: Idiota.
Pasó por mi lado y chocó su hombro contra mi brazo.
Me la quedé mirando durante un momento y después bufé negando con la cabeza, vaya chica y qué carácter con el que cargaba.
Lucas: Hey, ¿vamos?
Asentí hacia él y fuimos hasta nuestra clase. Nos sentamos juntos en mitad del aula, mi sorpresa fue encontrarme con la chica con la que me había chocado en mi misma clase, ¿en serio iba a tener que aguantarla todo un curso?
X: Tampoco me agrada verte, pero no soy tan obvia-pasó por mi lado hasta el final de la clase.
Me la quedé mirando con el ceño fruncido hasta que escuché una risa a mi lado, miré mal a Lucas, a mí no me hacía ni pizca de gracia.
Lucas: ¿Qué ha sido eso?
Javier: Esa chica está loca y tiene un carácter terrible, me odia solo por haberme chocado con ella sin querer.
Lucas: Pues vaya comienzo para el año-se burló.
Suspiré y apoyé la cabeza sobre mis brazos que los tenía sobre la mesa. Me esperaba un año de lo más entretenido.
Al acabar las clases por aquel día, me quedé en la puerta esperando a que saliera mi hermana para irnos a casa, cuando salió ella y tropezó dejando caer sus cosas. Reí por lo bajo al escucharla refunfuñar y maldecir mientras se agachaba a recoger los libros. Me agaché a ayudarla y me miró completamente sorprendida.
X: Vaya, ¿qué te ha hecho cambiar, troglodita?
Javier: Mira, siento lo de esta mañana, iba despistado y no te vi, ¿te vale?
Nos levantamos y le tendí sus cosas, las cogió con una sonrisa y dio un paso hacia mí, haciéndome fruncir el ceño.
X: Perfecto-sonrió y se puso de puntillas para darme un beso en la mejilla.
Javier: ¿Qué?-La miré con los ojos muy abiertos.
Y: ¡Noa!
Ella miró hacia su izquierda y después volvió a mirarme a mí.
Noa: Estás muy guapo sonrojado, troglodita-me guiñó un ojo y se fue.
Me quedé mirándola hasta que se montó en un coche y desapareció al final de la calle. ¿Qué acababa de pasar? Me estaba volviendo loco, una chica me había dado un beso en la mejilla, bueno, no una chica cualquiera, una que me llamaba troglodita y casi me había declarado la guerra aquella misma mañana.
Clara: ¿Vamos?-Me sacó de mis pensamientos.
Javier: Sí, claro-sacudí la cabeza, intentando despejar mi mente.
Pero no lo conseguí, ¿quién era esa chica y porqué aparecía en mi vida en aquel momento? Yo no quería líos de falda de ningún tipo, así que esperaba que ella no fuera a ser uno que llegara a complicarme aún más la existencia.
Por la tarde, me encontraba en mi habitación intentando hacer los deberes cuando tuve que desistir porque no conseguía concentrarme, así que salí con el libro en la mano en busca de mi padre.
Encontré a mi madre en el salón viendo la tele junto a mi hermana, que estaba sentada en el suelo con sus apuntes esparcidos en la mesa baja de centro.
Javier: Mamá, ¿sabes dónde está papá?
Ana: En el despacho, ¿te hace falta ayuda?-me señaló mi libro.
Javier: ¿Sabes algo de economía?
Ana: Sí, pero ve y habla con tu padre-me guiñó un ojo.
Javier: ¿Qué sabes?-la miré con los ojos entrecerrados.
Clara: He visto a una chica darte un beso-se burló.
Javier: Eres una chivata y una curiosa y ha sido en la mejilla porque la he ayudado a recoger sus libros.
Ana: No tiene nada de malo, ya estás en edad de novias.
Javier: El problema es que yo no quiero novias, me da pereza tener que depender de alguien a los dieciséis.
Ana: Eso va con la personalidad de cada uno, cariño, que tu hermana quiera bromear con el tema no quiere decir que tengas que tener novia a la fuerza.
Javier: Voy a buscar a papá.
Ella asintió con una sonrisa y yo fui hasta el final del pasillo, toqué la puerta y esperé a que mi padre me diera paso.
Javier: ¿Estás ocupado?
Carlos: Sabes que para vosotros nunca-me sonrió-. ¿Qué te pasa?
Javier: Necesito ayuda con economía.
Carlos: Acabáis de empezar el curso, ¿ya tienes deberes?
Javier: Es más para intentar despejarme-me dejé caer en una silla frente a él, al otro lado del escritorio-. Clara ya te habrá puesto al día, ¿no?
Carlos: A mí no me ha dicho nada, creo que ha hecho un intento, pero tu madre lo ha evitado. ¿Es algo que deba saber?
Javier: Nada que merezca castigo, de verdad-me pasé las manos por la cara, habiendo dejado el libro sobre la otra silla-. Papá, ¿tú a mi edad estabas interesado en las chicas?
Carlos: A tu edad tuve un par de novias, sí, ¿por?
Javier: Creo que soy un bicho raro porque soy el único al que no le agrada demasiado la idea de buscar una relación.
Carlos: Mi primera novia formal fue tu madre a los dieciocho y me di cuenta porque la besé, sino, habría tardado mucho más.
Javier: ¿Qué hizo ella cuando la besaste?
Carlos: Ella no sé, yo salí corriendo-rió-. ¿Por qué?
Javier: Esta mañana he conocido a una chica nueva, es decir, ha llegado nueva al instituto y me choqué con ella sin darme cuenta, le salté un poco borde y ella casi me declara la guerra-me rasqué la nuca-. Esta tarde, a la salida, la vi tropezar y tirar sus cosas, así que la ayudé y me disculpé por lo de la mañana y ella me sonrió, me dio un beso en la mejilla y me soltó que estaba muy guapo sonrojado.
Carlos: Quizás esa chica se haya interesado en ti-se encogió de hombros.
Javier: Siento que una chica en estos momentos sería una distracción y ni siquiera sé aun lo que quiero estudiar-resoplé.
Carlos: No te agobies, acabas de empezar primero, te queda otro año para averiguar qué es lo que más te gusta y qué es a lo que realmente quieres dedicarte, yo lo decidí al último momento.
Javier: ¿Y mientras qué hago?-Puse una mueca.
Carlos: Si quieres ayudarme, no te voy a decir que no-señaló su escritorio lleno de papeles.
Javier: ¿Qué estás haciendo?
Carlos: Hace dos días hablamos sobre intentar llevar al grupo hacia delante y tuvimos la genial idea de seguir escribiendo canciones, nos sorteamos los temas y a mí me han tocado dos, la primera la tengo casi terminada y para retocar antes de enseñarles el primer borrador a los chicos, pero de la segunda solo tengo el estribillo y porque lo escribimos entre todos.
Javier: ¿Y cómo te puedo ayudar?-Lo miré con el ceño fruncido.
Carlos: Estoy abierto a todo tipo de ideas para continuarla.
Me encogí de hombros y al final acepté, al menos estaría distraído con algo y podría servir de algo. Mi padre me dio la hoja con el estribillo y algunos apuntes de mi padre y mis tíos.
Javier: ¿Te importa si lo paso a limpio y con mi letra?
Carlos: Claro que no, dime qué letra es más complicada de leer y así me burlo de los chicos-sonrió.
Javier: Esta-se la mostré para que la viera.
Carlos: Gracias hijo, esa es mi letra-dijo un poco cohibido.
No pude evitar reír y le pedí una hoja para comenzar a pasar.
Go! Go! Go!
Chapter one just begun!
It’s my time:
It’s getting better.
Go! Go! Go!
I’m in command now.
What I’m waiting for
Is on the road!
Los apuntes eran sobre ciudades norteamericanas y básicamente que querían algo sobre canción de carretera. Aunque mi padre fuera el de la mala letra, se notaba que trabajaban entre ellos y había confianza, porque la letra de todos era pésima. Pobre del que tuviera que transcribirla luego para hacerla formal.
Carlos: David acaba de pasarme la melodía de la canción, te la pongo a ver si se nos ocurre algo.
Puso el audio y me gustó bastante, tanto que le pedí que me lo enviara a mí. Así podría escucharlo más veces.
Para la hora de la cena, había podido leer lo que llevaba mi padre de la otra canción y había escuchado la melodía unas cinco veces, sin que nada llegara a nosotros, así que desistimos y me llevé la hoja con mi intento de traducción a mi habitación. Después de cenar, me duché y me fui a mi habitación. Estuve una hora con el portátil y me puse una última vez la melodía de la canción con mis auriculares.
De pronto, algo llegó, así que fui a por la hoja y la escribí rápidamente antes de que se me olvidara.
Me levanté aquella mañana animado, tenía algo de lo que ocuparme y me sentía importante.
Al llegar al instituto, vi a Lucas pegado a Nuria y suspiré, tan empalagosos desde por la mañana temprano.
Lucía: Buenos días.
Javier: Buenos días-le sonreí.
Lucía: No te gires, pero hay una chica que no te quita el ojo de encima desde que llegaste.
Javier: ¿Es como de la estatura de mi hermana, castaña oscura y ojos claros?
Lucía: Sí, ¿quién es?
Javier: Se llama Noa y es nueva, está en mi clase y digamos que no me cae demasiado bien.
Lucía: ¿Por algo en particular?
Javier: Tuvimos un enfrentamiento a primera hora de la mañana y me llama troglodita.
Ella rió y yo la miré mal, no me hacía ninguna gracia. Vaya par de mellizos, que para todo reaccionaban de la misma forma.
Lucía: Creo que piensa que tenemos algo, porque no hace más que escanearme.
Javier: Si consigo que piense eso y me deja en paz, os voy a deber una muy gorda a Dani y a ti.
Mi amiga protestó, pero le hice caso omiso y cambié radicalmente de tema, para no empezar a pensar en la chica nueva y en lo ocurrido la mañana anterior.
Al llegar al recreo, había conseguido no cruzar ni la mirada con Noa, así que empecé a sentirme aliviado y me relajé. Lucas se fue a jugar un partido de fútbol con los chicos de nuestra clase y yo preferí sentarme en un rincón a escuchar música. Sin darme cuenta, saltó la melodía de la canción que debía ayudar a buscar letra, así que repasé lo que llevaba a ver si se me ocurría algo.
The script, it’s telling my own story
And I’m not starting on it, I abide.
Again, the boring PlayStation.
The midnight hour confessions come alive.
Alcé la mirada, porque no tenía nada más y tampoco me venía nada, y me encontré con la suya fija en la mía. Estaba con Lucía y eso no me dio buena espina, algo me decía que esa chica supondría un gran giro en mi penosa existencia…
Javier: Now my life’s gonna change.

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