----Narra Lucas----
Álvaro: Que sea la última vez que me llaman del instituto porque te hayas metido en un lío. ¿Entiendes?
Pues sí que estaba enfadado. ¿Tan mal le había sentado? No era para tanto...
Lucas: Sí.
Álvaro: Y que sea la última vez que pasas de mí y nos enfrentas delante de más gente.
Lucas: Papá, lo siento, pero no entiendo. Eran tus hermanos, compañeros de banda... ¿Qué ha pasado?
Álvaro: Vete a tu habitación.
Lucas: Pero...
Judith: Lucas, hazle caso a tu padre, por favor.
Lucas: Está bien [Suspiré].
Subí las escaleras, pero no entré a la habitación, quise escuchar de qué hablarían mis padres para intentar averiguar algo.
Judith: Álvaro tranquilízate un poco, puede darte algo.
Álvaro: No puedo, tú también los has visto, eran... Y estaban juntos.
Judith: Lo sé y estoy como tú, pero hay que estar tranquilos. Por nuestros hijos.
Álvaro: Y los chicos...[Se le quebró la voz, mi padre estaba llorando] Ellos...
Judith: Te entiendo.
Álvaro: Te juro que no puedo, siento que... No me quedan fuerzas. No puedo pretender que soy fuerte y no me puedo tranquilizar. Eran mis hermanos y hoy ya no somos nada. Y para colmo aparecen esos dos y juntos. Judith, estoy asustado.
Judith: Yo también lo estoy y no puedo evitar sentirme mal por los chicos, pero prometimos no meter a nuestros hijos en esto y debemos cumplirlo. Por ellos y su bienestar.
No pude escuchar más y me encerré en mi habitación. Nunca había visto u oído a mi padre llorar. Y haberlo hecho en ese momento...
Mi padre siempre había sido algo así como mi modelo. Tenía mis peleas con él, pero era mi padre, lo quería y me había dolido escucharlo llorar.
Sobre las tres de la tarde, tocaron la puerta de mi habitación, era mi padre...
Álvaro: Lucas, baja a comer.
Lucas: Papá [Lo llamé cuando iba a irse]. Lo siento, no debía haberme metido en problemas, pero esa chica me importa y no podía quedarme parado. Aunque sé que no debería haberles pegado.
Álvaro: Yo no debí haberte gritado tanto, solo no vuelvas a hacerlo.
Lucas: Lo prometo.
Álvaro: Ahora vamos a comer, anda.
Lucas: Papá... ¿C-cómo te diste cuenta que estabas enamorado de mamá?
Álvaro: Empezó a importarme todo lo de ella, me encantaba verla sonreír y hubo un día en el que pensé que podría llegar a perderla porque hubiera otro chico tras ella. Eso me llenó de valor para lanzarme y terminar de darme cuenta que de verdad estoy enamorado de ella [Me explicó sentado a mi lado en la cama]. Pero Nuria es más pequeña que tú, es mejor que no pienses en ella y te fijes en alguna chica de tu clase. ¿No hay alguna que te guste?
Lucas: Papá, ya he encontrado a la chica que me gusta.
Judith: ¡Álvaro, Lucas bajad!
Álvaro: Hazme caso y vamos antes de que tu madre nos tenga que gritar de nuevo.
Bajamos en silencio. Lo tenía claro, a mí me gustaba una chica y por nada pensaba olvidarme de ella solo porque me lo dijeran.
Lucía: Hola.
Lucas: Hola princesita [Me burlé].
Lucía: Odio cuando te pones así ¬¬
Álvaro: Sé más respetuoso que así la llamo yo [Me dio una pequeña colleja].
Lucas: Ei, eso duele, viejo.
Álvaro: ¿Cómo acabas de llamarme? Te vas a enterar [Dijo divertido y comencé a correr para que no me cogiera].
Lucas: Mami, ayúdame.
Judith: ¿Mami? [Preguntó mirándome sorprendida].
Lucas: Claro.
Lucía: Mira cómo se esconde detrás de su mami [Me hizo burla].
Julia: Es el niño de los ojos de su mami, ¿qué te esperas? [Rió].
Álvaro: ¿Ves? Mis princesas siempre están conmigo [Dijo con superioridad].
Judith: Y mi graciosillo conmigo [Le echó en cara].
Lucía: ¿Volvéis con las peleas de los motes? [Preguntó divertida].
Álvaro: Ellas son mis princesas porque son mis hijas, tú eres la princesa que me robó el corazón con una mirada.
Lucía: Aaaw :3
Julia: ¡Beso, beso!
Lucas: Esperad a que salga, por favor.
Lucía: Qué bruto insensible.
Judith: Lucía no empieces.
Lucía: Perdón.
Judith: Así me gusta, ahora a comer antes de que se enfríe.
Álvaro: Eh ¿y mi beso?
Mi madre pasó de él y nosotros reímos por lo bajo.
Álvaro: ¿Judith?
Judith: ¿Era a mí? Lo siento, pero es que no me suelo llamar "eh".
Lucas: Uuuh [Reí].
Álvaro: Perdóname, ¿me perdonas? [Le puso ojitos].
Judith: Pues claro, tonto [Rió y se besaron].
Me quedé mirándolos, el humor de mis padres había mejorado y a mi padre se le veía más tranquilo.
Lucía: Lucas, ¿te pasa algo?
Lucas: ¿Qué? No, nada.
No se quedó muy convencida, pero no indagó en el tema y nos pusimos a comer.
----Narra Rubén----
Castigado. ¿Iba enserio? Mi padre deliraba. Supuestamente, mi castigo era por haberme peleado. Era un poco patético que me hubiera castigado cuando siempre me decía que me defendiera.
Bah, paso de todo. Tengo que explicarle por qué estoy cerca de los chicos y él no quiere explicarme por qué no se habla con sus padres. ¡Muy normal todo!
Alguien tocó la puerta de mi cuarto.
Rubén: ¿Qué?
Jesús: ¿Puedo pasar?
Rubén: Entra [Pasó y cerró la puerta]. ¿Qué pasa?
Jesús: ¿Por qué te han castigado?
Rubén: Me he peleado con dos chicos por defenderme y defender a una chica.
Jesús: ¿Tu chica?
Rubén: No, una amiga.
Jesús: Rubén, ¿te puedo hacer una pregunta?
Rubén: Claro.
Jesús: Hay una chica en mi clase que me gusta, pero me atrevo a hablarle.
Rubén: Eso no me lo has dicho, ¿cómo es?
Jesús: Pues... Es más bajita que yo, rubia, tiene los ojos verdes...
Rubén: ¿Cómo se llama?
Jesús: Cristina, Cristina Fernández.
Enseguida me erguí, ¿Cristina Fernández? ¿Podría ser...?
Jesús: ¿Pasa algo?
Rubén: ¿Sabes si tiene un hermano?
Jesús: Sí, se llama Dani Fernández. ¿Por? [Me miró extrañado].
Rubén: Te voy a contar algo muy importante y por nada del mundo puede salir de aquí ni debe saberlo nadie ¿vale?
Jesús: Sí... ¿Es algo malo?
Jesús: Sí... ¿Es algo malo?
Rubén: Hace mucho tiempo, papá estaba en un grupo que formaban él y cuatro chicos más. Ellos se llaman Dani, Carlos, Blas y Álvaro. Lo que más les gustaba era cantar, así que se unieron y formaron un grupo llamado Auryn. Cada uno, se echó novia y con el paso del tiempo siguieron siendo amigos, cantando, se casaron y tuvieron hijos. Hace seis años, el grupo se separó.
Jesús: Nunca había escuchado eso. Papá nunca nos lo ha contado y mamá tampoco. ¿Qué tiene que ver con lo que te he contado?
Rubén: Tiene que ver porque Cristina y su hermano son hijos de Dani, el compañero de banda y amigo de papá.
Jesús: ¿Por qué nunca nos hemos reunido con ellos ni nada?
Rubén: Porque se separaron separándonos a nosotros cuando tenías seis años, puede ser por eso que no te acuerdes.
Jesús: ¿Por qué se separaron y nos separaron?
Rubén: Solo ellos lo saben, ellos y nuestras madres y no nos lo quieren decir. Jesús, estoy castigado por haberme peleado junto con el hermano de Cristina, el hijo de Carlos y el de Álvaro por defender a la hija de Blas.
Jesús: Entonces no entiendo por qué estás castigado. La estabas defendiendo.
Rubén: Papá me ha dicho que no quiere que esté con ellos.
Jesús: ¿Por qué?
Rubén: No tengo ni idea y no quieren decírmelo.
Jesús: ¿Qué vas a hacer?
Rubén: Entre los chicos y yo, estamos intentando llevar a cabo un plan para descubrir el por qué se separaron para volver a unirlos. Ninguno es feliz por separado, queremos que vuelvan a ser los que eran antes.
Jesús: ¿Puedo unirme a vosotros? Quiero ayudar.
Rubén: Claro.
Jesús: Ahora me voy, supuestamente no debería estar aquí.
Rubén: Entonces vete antes de que te castiguen a ti también.
Mi hermano salió de mi habitación y yo cogí el móvil para mandarle un WhatsApp a los chicos por el grupo.
Rubén: Chicos, acabo de contarle a mi hermano el plan y quiere entrar para ayudar
Lucas: Guay, pero... ¿se acuerda de algo? Era pequeño
Rubén: No se acuerda, pero quiere que nuestro padre deje de ser cómo es: ¡¡Un amargado!!
Dani: Entonces bienvenido al grupo, mientras más unidos estemos, mejor. Yo estoy por contárselo a mi hermana, pero no sé... Está muy unida a mi padre y no quiero que se le escape algo
Lucas: Sí, yo también estoy por contárselo a Julia, a ver qué pasa
Javier: Si vosotros se lo decís a vuestras hermanas, yo también voy a hablar con la mía. Me acaba de decir que la amiga que se ha echado aquí es Julia García, tu hermana, Lucas
Dani: Esperemos a que nos levanten los castigos, al menos yo estoy castigado, y ya después hablamos con nuestras hermanas y Rubén con su hermano
Lucas: Yo también estoy castigado V.V'
Javier: Ya somos dos
Rubén: Y tres
Lucía: Como decís, estáis castigados, así que dejad de hablar
Dani: A la orden, princesita ;)
Lucía: No le permito a mi hermano que me llame así, mucho menos te lo permito a ti ¡idiota!
Lucas: ¡Relaja!
Dani: No ha sido para tanto
Lucía: Mejor cállate
Nuria: Chicos, yo no estoy castigada, pero me han advertido que mejor me aleje de vosotros
Lucas: Esto ya es demasiado, tenemos que hacer algo y cuanto antes
Javier: Ya queda poco para final de curso, entonces haremos lo planeado y será cuando intentaremos volver a unirlos cómo sea
Lucía: Chicos, tengo mis dudas... No es por el plan, Dani, es porque nuestros padres no se ven con ánimos de acercarse los unos a los otros y si ellos no ponen de su parte, por mucho que nosotros hagamos... Va a ser imposible
Dani: Yo soy el primero que piensa como tú, pero cuando vean lo que vamos a hacer nos la vamos a cargar y entonces será cuando nosotros nos uniremos más aún y tendrán que regañarnos a todos juntos y darnos las explicaciones
Nuria: ¿Como estás seguro de que nos darán explicaciones y nos regañaran a todos juntos?
Dani: Conozco a mi padre como a la palma de mi mano y sé que su pronto no lo dejará estarse calmado durante mucho rato, dirá un par de cosas que usaré en su contra y terminará cantando
Lucas: Estás muy seguro tú, ¿no?
Dani: A mis padres los apodaban los peques por la cantidad de piques que se hacían al día y de mi madre he aprendido que cuando quiere saber si mi padre ha hecho algo y que lo diga por sí mismo, lo lía con lo que va diciendo él y mi padre termina soltándolo todo
Javier: ¿Cómo sabes que funcionará contigo?
Dani: Conozco a mi padre y si empieza a soltar, no para. Además, tengo un plan B que no va a fallar
Lucía ¿Qué plan B, Einstein?
Dani: El tío Nico