----Narra Clara----
Todos nos quedamos muy sorprendidos mirando a Dani. ¿Paula y Paul?
Lucas: Tiene que ser una broma y de mal gusto [Negó con la cabeza incrédulo].
Dani: Ojalá fuera una broma.
Lucía: Todo encaja...
La miramos y ella nos devolvió la mirada después de unos segundos.
Nuria: ¿Qué quieres decir?
Lucía: Esos dos tienen cosas contra nuestros padres, ellos son.
Julia: No entiendo.
Lucía: ¿No os acordáis de cuando nuestros padres nos contaron su historia? Parece ser que Dani no quiso nada con Paula por María, por eso quiere vengarse de ellos. Paul quiso volver con mi madre, pero ella ya era novia de mi padre, una vez en la ciudad, mi padre le pego a Paul y Carlos le amenazó con que se fuera lejos de mi madre, después del accidente. Recordad y unid eso con lo que nos contó Nico.
Javier: No le veo sentido.
Lucía: ¿A qué no le ves sentido?
Javier: A lo que tiene que ver lo que has dicho con lo que nos dijo Nico.
Lucía: Es fácil.
Lucas: Lu, explícate porque yo tampoco lo entiendo.
Lucía: A ver, chicos, ¿qué fue lo que nos dijo Nico acerca de la duda que tenemos de por qué nuestros padres se separaron?
Rubén: Prácticamente nada.
Lucía: Exacto.
Cristina: Si no nos dijo nada, ¿cómo quieres que lo unamos con lo que nos has dicho?
Dani: Porque Nico también está metido en esto.
Todos: ¿Qué?
Lucía: ¿Lo sabías y no nos lo habías dicho? [Lo miró fulminantemente].
Dani: Nos tenían vigilados las veinticuatro horas ahí dentro, ¿cómo quieres que dijera algo? Nos habrían hecho algo peor.
Lucía: ¿Peor que esto? ¿El qué?
Dani: Matarnos directamente.
Lucía abrió mucho los ojos y y todos nosotros nos asustamos.
Lucas: ¿Habrían sido capaces?
Dani: Lo que escuché anoche, aparte de lo que os dije, era que uno de ellos nos quería quitar del medio, pero Nico intercedió con que no nos hicieran nada, que mejor era que nos dejaran por aquí tirados.
Javier: ¿Fue su idea?
Dani: No, de Paula y Paul, creo que son los "cabecillas" del secuestro, ellos dos, la otra mujer y el hombre a los que, no conozco por sus voces.
Jesús: ¿Cómo sabes, bueno, sabéis, que Nico también está metido en esto?
Miramos a Jesús sorprendido, esa era una pregunta que todos nos hacíamos, pero solo él se había atrevido a hacerla en voz alta.
Lucía: Por la voz, suelo quedarme con la forma de hablar de la gente y la de Nico me sonaba, hasta que me acordé de la conversación que tuvimos con él, ahí fue cuando me di cuenta de qué me sonaba su voz.
Dani: Yo casi igual, por la voz.
Julia: Esto no nos está pasando, confiamos en alguien que nos ha traicionado.
Dani: No confíes en que Nico nos va a hacer algo.
Lucía: ¿Por qué estás tan seguro?
Dani: Es un cobarde.
Lucas: No subestimes a las personas, Dani.
Dani: No lo hago, ya veréis.
Suspiramos, recogimos las mochilas y decidimos emprender el camino. Al principio estábamos un poco perdidos, pero después ya casi que nos fuimos encontrando. Lo único que no debíamos hacer era separarnos, mientras siguiéramos juntos, nada malo podría pasar.
La primera noche, sinceramente, lo pasamos fatal, casi no dormimos y, por ende, al día siguiente estábamos un poco insoportables y susceptibles, nada nos parecía bien, todos estábamos contra todos... Un completo caos.
----Narra Lucía----
Como volviera a ocultarnos algo o se hiciera el listo... ¡Iba a cobrar! Me tenía cansada, ¿qué se creía?
Dani: Ahora vamos...
Lucía: ¿Tienes que ir decidiendo el camino tú solo? [Me quejé y le planté cara].
Dani: No lo he decidido yo solo, el camino lo estamos escogiendo entre todos, princesita tienes que estar más atenta.
Lucía: Vuelve a llamarme princesita y...
Dani: ¿Y qué? [Me plantó cara poniéndose delante de mí a escasos centímetros].
Lucía: No me tientes.
Dani: Lo estoy haciendo, vamos.
Lucas: Dani, no...
Dani: No, que haga lo que quiera, que se descargue, a ver si así termina de darme la razón que llevo pidiéndole desde hace mucho del por qué me odia.
Lucía: Idiota [Lo empujé y me aparté de él yendo con las chicas].
Julia: Lu, es muy evidente, ¿por qué no lo reconoces y hablas con él?
Lucía: Porque no vale la pena.
Cristina: Es mi hermano, lo conozco como a la palma de mi mano y sé que lo único que quiere es sacarnos de aquí porque se siente el responsable.
Lucía: ¿No lo es?
Nuria: Todos lo somos al aceptar entrar al plan.
Suspiré, tenían razón y de nada me valía ponerme de necia en ese momento. Seguimos el camino marcado y, cuando oscureció, buscamos un sitio para poder dormir.
Rubén: Casi no queda agua en esta cantimplora.
Dani: En esta aún queda la mitad [Se la lanzó].
Lucas: ¿Quién hace la guardia esta noche?
Dani: Yo.
Javier: Tú la hiciste anoche.
Dani: No me importa hacerla esta noche también, no tengo sueño.
Lucas: Te dejo con la condición de hacerte de relevo.
Dani: Vale, son las once, a las cuatro te llamo y cambiamos, ¿te parece?
Lucas: Vale.
Nos movimos buscando un sitio y la posición cómoda para poder dormir. Sin que nadie se diera cuenta, me quedé mirando hacia Dani... Suspiré, no podía ser. Las chicas tenían razón, él solo era culpable de tratar de protegernos. Era el mayor y puede que eso fuera otro plus para sentirse el responsable.
Cristina: Dani...
Dani: ¿Qué pasa, pequeña?
Cristina: ¿Crees que conseguiremos salir de aquí?
Dani: Claro que sí, soy el mejor encontrando caminos [Rieron los dos].
Cristina: Echo de menos a mamá y a papá.
Dani: Yo también.
Cristina: ¿Qué sería lo primero que hicieras al verlos?
Dani: Pedirles perdón, sobre todo a papá.
Cristina: Estoy segura de que papá está removiendo cielo y tierra para poder buscarnos.
Dani: Yo también estoy seguro de eso, tanto papá como el resto estarán haciendo hasta lo imposible por encontrarnos. Ahora duerme un poco, mañana será un día muy largo y necesitas descansar.
Cristina: Hasta mañana, te quiero.
Dani: Yo también te quiero, enana.
Tuve que girarme y darme la vuelta para que nadie me viera llorar. Era una completa idiota. Él no tenía culpa de nada. Tenía que hablar con él, decirle todo, que quedara solucionado.
Por la mañana me levanté al escuchar una pelea entre mi hermano y Dani.
Lucía: ¿Qué ha pasado?
Lucas: Dani se ha hecho la guardia completa, ¡no me ha despertado!
Javier: Esta noche la haremos nosotros y tú a dormir sí o sí.
Dani: A la orden [Puso los ojos en blanco y rió]. ¿Desayunamos y seguimos con el camino?
Los chicos suspiraron y todos nos pusimos a desayunar, pero al sacar las cosas de las mochilas...
Rubén: Tengo dos cantimploras más de agua.
Cristina: Está está llena de tapers.
Lucas: Esta tiene bocadillos hasta arriba [Rió].
Javier: ¿Es día de reyes y no me he enterado?
Jesús: Es mi cumpleaños, por si te vale.
Rubén: ¡Ostras!
Dani: ¡Felicidades, tío!
Todos: ¡Felicidades!
Jesús: Gracias.
Cristina no es el mejor sitio, pero...
Jesús: ¿Cómo que no? Estamos juntos y al aire libre, esto es magnífico.
Soltamos una carcajada por el humor con el que se estaba tomando todo. Era pequeño para ser tan positivo. Estaba claro que tenía que aprender de él, bueno de todos un poco.
Terminamos de desayunar, recogimos las mochilas y nos pusimos en marcha, me quedé cerca de mi hermano, Dani y Javier para poder enterarme de lo que pudieran hablar.
Lucas: Dani, si te quedaste despierto y haciendo guardia toda la noche, ¿cómo es que no has visto cuando nos han llenado las mochilas?
Dani: Lo he visto, solo que esa persona no lo sabía.
Javier: Explícate.
Dani: Escuché un ruido y me puse alerta, pero decidí hacerme el dormido por si las moscas. Escuché como se acercaba a nosotros y me preparé con un palo para darle si hacía falta pero, al ver cómo de mochilas sacaba cantimploras y comida, preferí quedarme quieto. Os dije que no estaba subestimando a nadie.
Lucía: ¿Estás queriendo decir que fue Nico? [No me pude quedar callada, estaba muy sorprendida].
Dani: Exacto.
Cristina: Entonces él quiere ayudarnos.
Dani: Es un cobarde, no nos quiere hacer mal directamente, pero si nos pasa algo no va a venir a ayudarnos.
Todos nos callamos y seguimos el camino hasta llegar a un puente bastante largo e inestable.
Javier: ¿Cómo lo vamos a cruzar?
Dani: Por parejas, de dos en dos y que los pesos estén más o menos estables para no correr peligro.
Lucas: ¿Estás seguro?
Dani: Claro. Por ejemplo, si pasan dos chicos eso no aguante, pero si pasan dos chicas, un chico o chico y chica, no creo que pase nada.
Javier: Está bien, Clara, vente.
Dani: Un momento, antes paso yo.
Cristina: ¿Para qué?
Dani: Para terminar de comprobar la estabilidad del puente.
Cristina: Con cuidado.
Dani: Claro [Le sonrió y le acarició la mejilla].
Dani pasó, llegó y volvió con nosotros, todos le miraron para ver qué decía.
Dani: El peso de dos chicos no lo aguantará, tiene que ser en pareja de dos chicas, chico y chica o un chico solo.
Javier: Voy con mi hermana.
Dani: Vale, pasa tú primero y os agarráis fuerte, sin mirar abajo.
Clara: Vale.
Suspiraron y comenzaron a pasar.
Lucas: Lu, ¿vienes conmigo o con Julia?
Lucía: ¿Sinceramente? Prefiero quedarme aquí [Me senté en una piedra.
Lucas: ¿Por qué?
Lucía: Lucas, no sé si lo habrás visto pero es un puente muy inestable, no podemos pasar por ahí, no sin caernos o que pase algo.
Lucas: Lucía, me tienes hasta arriba con tu negatividad, así es como no llegaremos a ningún sitio. Tienes que confiar en que si podremos pasar y en que lo lograremos.
Lucía: Lo siento, pero no puedo. Ve con Julia.
Mi hermano negó con la cabeza y se fue junto a los demás. Ya habían pasado Javier con Clara, Rubén con Nuria y mis hermanos, solo quedaban Dani, Cristina y Jesús. Miré hacia otro lado, no quise mirar hacia el puente, sentía algo en el estómago y no era nada bueno, lo presentía. Una sombra me tapó del sol, miré hacia arriba y me topé con esos ojos azules de Dani.
Dani: Me ha dicho Lucas que no quieres pasar.
Lucía: No, ve con tu hermana, yo me quedo aquí.
Dani: ¿Sola? [Asentí mientras él se ponía en cuclillas delante de mí, bajé la mirada para seguir mirándole. Era la primera, conversación que estábamos teniendo sin discutir y sin alzar la voz]. Yo también tengo miedo por lo que pueda pasar, soy el responsable de que todos estéis bien y de conseguir sacaros de aquí.
Lucía: No, Dani. No eres el culpable de nada. Todos tenemos culpa porque todos aceptamos entrar en el plan. No eres responsable solo tú por ser el mayor, somos todos porque todos debemos protegernos unos a otros.
Dani: ¿Ya confías en mí?
Lucía: Pienso que aquí no hay odio ni rencor que valga, es mejor dejarlo todo para cuando salgamos de aquí.
Dani: Entonces, ¿vienes conmigo?
Lucía: Ve mejor con tu hermana.
Dani: Lo haría, pero me ha dejado solo [Puso un puchero que me hizo sonreír]. Va enserio, creo que me va a dejar por Jesús.
Lucía: ¿Su primer amor?
Dani: Mi hermana es muy pequeña para estar enamorada.
Lucía: No te va el royo de hermano súper sobreprotector.
Dani: ¿No?
Lucía: Bueno sí [Reí].
Dani: ¿Confías en mí?
Lucía: Sí.
Dani: ¿Vendrás conmigo? [Hizo una seña con la cabeza hacia el puente].
Lucía: ¿Me queda otro remedio? [Negó con la cabeza. Suspiré] Está bien, pero que conste que sigue sin gustarme la idea ni dejar de asustarme.
Dani: Tranquila, no pasará nada.
Lucía: Más te vale.
Dani: Prométeme una cosa.
Lucía: ¿Qué?
Dani: Si salimos de aquí ilesos, cosa que pasará seguro, me contarás qué te pasa conmigo para que me odies. ¿Trato?
Lucía: Trato.
Sabía que saldríamos de esa, pero acepté por tener la excusa para decirle qué diablos pasaba por mi cabeza cuando lo tenía cerca, porque no lo odiaba. No podía.
Me dio la mano, me la apretó y comenzamos a pasar el puente. Estaba muy asustada y me daba vértigo, pero al sentir su mano apretando la mía, me sentía un poco más segura, incluso al estar a tantísimos kilómetros del suelo. No exageraba.
Cuando ya faltaban escasos cinco metros para llegar al otro lado del puente, Dani giró su cabeza hacia atrás, me miró y después un punto detrás de mí que hizo que cambiara la expresión de su cara a una muy seria.
Dani: Júrame algo.
Lucía: ¿Otra vez? ¿Qué pasa?
Dani: Vas a pasar delante de mí y vas a llegar junto a los chicos pero todo sin mirar hacia atrás ¿vale?
Lucía: ¿Qué? ¿Por qué...?
Dani: Júramelo, Lucía.
Lo miré bien y estaba demasiado serio, así que asentí y pasé delante de él. Terminé de pasar el puente rápido a petición de Dani, sin mirar hacia atrás mientras el puente se tambaleaba más de la cuenta y, al llegar junto a mi hermano que me tendía la mano...
Cristina: ¡NO!
Me giré y...
Lucía: ¡Dani!
Los hechos y personajes de esta historia son ficticios, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia
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domingo, 21 de julio de 2013
jueves, 4 de julio de 2013
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 10:
----Narra Cristina----
Estaba muy nerviosa y tenía muchísimo miedo, ¿qué pasaría? ¿Quiénes serían los siguientes? Porque estaba segura de que vendrían a por los que quedábamos...
María: Cris, nos vamos.
Cristina: Voy.
Bajé y me monté en el coche con mis padres, íbamos a ir a la casa de Judith y Álvaro. Sí, raro, lo sé. Llegamos después de veinte minutos, nos bajamos y tocamos a la puerta. Nos abrió Judith.
Judith: Hola, pasad.
Entramos y en el salón vimos a Álvaro con la cara con varios golpes, a Blas, Mireya, David y Mayte.
Judith: Cristina, sube si quieres, los chicos están en la habitación de Julia. Tercera puerta de la derecha.
Cristina: Vale, gracias.
Subí despacio, sin prisas y logré escuchar algo.
María: ¿Nada?
Judith: Estoy destrozada, no han mandado nada.
Enseguida se abrazaron y sentí algo en el pecho. Terminé de subir las escaleras y toqué en la puerta que me había dicho Judith.
Julia: Pasa.
Abrí y vi a Julia con Jesús.
Cristina: Hola...
Mi amiga se levantó y me abrazó llorando.
Cristina: Tenemos que ser fuertes, aunque cueste.
Julia: No puedo...
Jesús: Claro que sí, por nuestros hermanos.
Julia: Al menos estamos consiguiendo que vuelvan a hablarse...
Cristina: ¿Ves? Ahí tenemos un lado positivo. Lo siguiente es pensar que vamos a encontrar a nuestros hermanos.
Julia: ¿Cómo?
Cristina: No lo sé, pero tenemos que ser positivos.
Escuchamos el timbre y, al poco rato, tocaron Clara y Javier.
Clara: Hola...
Jesús: ¿A vosotros también os han mandado para aquí?
Javier: Sí, no quieren que escuchemos nada de lo que van a hablar.
Julia: Como si no lo supiéramos...
Clara: ¿A qué te refieres?
Julia: A Dani, David y Blas les mandaron anónimos cuando se llevaron a los chicos, a mis padres no les han mandando nada por mis hermanos.
Javier: ¿Cómo se los llevaron?
Julia: Mi hermano estaba discutiendo con mis padres muy fuerte, se terminaron gritando y Lucas salió de casa corriendo y pegando un portazo, Lucía salió tras él para intentar tranquilizarlo y que hiciera una tontería, mi padre salió tras ellos y vio como de una furgoneta salían dos encapuchados y los cogían, mi padre intentó evitarlo, pero salió otro más y le pegó con algo [Empezó a llorar de nuevo].
Clara y yo la abrazamos e intentamos que se tranquilizara. De pronto, escuchamos un grito.
X: ¡ERES IMPOSIBLE, ¿NO TE DAS CUENTA QUE ASÍ VAS PEOR?!
Y: ¡¿NO TE DAS CUENTA TÚ QUE ESTOY DESESPERADO?!
Nosotros nos miramos, salimos de la habitación silenciosamente y nos quedamos arriba de las escaleras. Enseguida vimos que, quiénes estaban discutiendo, eran Carlos y Álvaro.
Carlos: PERO ASÍ NO VAS A LOGRAR NADA.
Álvaro: TÚ ESTÁS ASÍ DE TRANQUILO PORQUE AÚN TIENES A TUS HIJOS CONTIGO.
Javier: ¡¿PODÉIS PARAR?!
Nosotros miramos a Javi atónitos mientras él bajaba las escaleras y se enfrentaba a nuestros padres.
Ana: Javier...
Javier: No, ahora sí me voy a meter y todos me vais a escuchar. ¿No os dais cuenta que discutiendo y buscando cosas en vuestra contra solo conseguiréis empeorar la situación? ¿Por qué no mejor os sentáis y os decís lo que cada uno de vosotros sabéis pero no habéis dicho? Puede que así encajéis piezas y lleguéis a una solución.
Todo el salón estaba en silencio, Javier les había puesto las cartas sobre la mesa y de un tirón estaban boca arriba.
Dani P: Tiene razón [Todos miramos sorprendidos a mi padre]. Ya hemos hecho bastante el idiota y creo que, para que encontremos a nuestros hijos, lo mejor es que estemos juntos y hablemos, después de que todo se solucione podemos volver a no mirarnos a la cara. Pero ahora es mejor que dejemos el orgullo de lado.
Blas: Pienso igual, tenemos que hablar y decirnos todo lo que sabemos acerca de este asunto.
David: Estoy de acuerdo, el idiota podemos dejarlo para cuando esté todo solucionado.
Álvaro y Carlos: Está bien [Suspiraron].
Nosotros corrimos y nos sentamos juntos a nuestros padres y estuvimos atentos a todo lo que hablaron...
----Narra Lucas----
Dani: Maldita sea.
Lucía: ¿Puedes dejar de maldecir ya?
Dani: ¡No! [Le pegó una patada a una silla].
Lucía: ¿No? Pues que sepas que todo esto es culpa tuya.
Dani: ¿Mía?
Lucía: Sí, por imbécil.
Dani: ¿Pero qué...? Mira, no estoy para tus reclamos, princesita, así que si no vas a ayudar, cállate.
Lucía: No me voy a callar porque no me da la gana, así que ya puedes buscarte unos tapones para no escucharme. ¡Y más te vale que sea la última vez que me llames princesita!
Dani: Tendrás que buscarme un bozal para amordazarme.
Lucas: ¿Podéis parar ya? Es la segunda pelea en el día y juro que no os aguanto más.
Llevaba unos cinco días encerrado allí con Dani, mi hermana, Rubén y Nuria y cada día, a cada rato, Lucía y Dani buscaban cualquier pretexto para pelearse.
Estábamos en un cuarto un poco maloliente y sucio, tenía una pequeña ventana pero desde la que no se podía ver el exterior ya que estaba tapiada con madrea, casi en el centro tenía un agujero desde el que entraba un poco de luz, pero nada más. Hacía un calor insoportable y entre las discusiones de esos dos, los llantos de Cristina, Nuria y Clara y que Javier hacía dos días que se había dado por vencido... Me ponían de los nervios.
Sí, ya estábamos casi todos, quedaba mi hermana y solo esperaba que la dejara tranquila o no le hicieran nada malo.
Escuchamos un golpe fuerte que nos hizo ponernos alerta, también se escuchaban voces desde fuera y cómo abrían la puerta. Uno de los encapuchados entró llevando a mi hermana en brazos. Mierda, ¿qué le habían hecho?
X: Tranquilo, solo está dormida, aún no es vuestra hora.
Y: ¿Te callas?
X: Solo les estoy dando un adelanto de lo que les va a pasar, ya están los diez.
Y: Eres imbécil.
Salieron dejando a mi hermana a un lado en el suelo. Rápidamente nos acercamos a ella y Lucía le echó un poco de agua en la cara para que despertarla. En cuanto despertó, mis hermanas se abrazaron y yo a ellas, tenía que protegerlas cómo fuera y de quien fuera.
Miré hacia Dani y lo vi sentado en el suelo y con las manos en la cara, algo había pasado. Me acerqué a él, le di con la mano en el brazo levemente y con un movimiento de cabeza pregunté que qué pasaba, a lo que él me respondió negando con la cabeza. Suspiré y me volví con mis hermanas, estaba seguro de que Dani no iba a soltar prenda fuera lo que fuera que le pasaba.
Lucía: ¿Te encuentras mejor?
Julia: S-sí.
Lucía: Tranquila, saldremos de esta [La abrazó].
Julia: Tengo miedo por papá y mamá también.
Lucía: Van a estar bien, ya lo verás.
Javier: ¿Ahora qué toca?
Dani: Esperar.
Rubén: ¿Esperar a qué o a quién?
Dani: A que se duerman para poder hablar sin que seamos escuchados.
Cristina: ¿Pasa algo?
Dani: Estamos metidos en una gorda, pequeña.
Lucía: ¿Ha sido por algo que has escuchado?
Dani: Sí.
No dijo nada más, por lo que no nos quedó más remedio a esperar a que se durmieran para que Dani se decidiera a hablar. No sabía qué hora era, pero se notaba que ya era bastante tarde, Dani se levantó de dónde había permanecido todo el rato sentado, nos hizo una seña para que nos acercáramos y nos pusimos en un círculo todos bastante juntos en la esquina más alejada de la puerta. Todos estábamos bastante intrigados por lo que Dani querría decirnos, ¿qué habría escuchado?
Dani: Esto no es fácil, pero tenemos que ser fuertes y permanecer los diez juntos, solo así conseguiremos salir de esta.
Lucas: ¿Qué escuchaste antes?
Dani: Estaban los cinco hablando sobre lo que harán con nosotros.
Rubén: ¿Cinco?
Dani: Sí, eran cinco voces distintas, tres de hombre y dos de mujer.
Javier: ¿Te sonaba alguna?
Dani: Una de ellas.
Lucas: ¿De qué o de quién?
Dani: No sabría decirte, pero lo que si estoy seguro es de que esas cinco personas, sean quienes sean y quieran lo que quieran, son bastante cercanos a nuestros padres y, por ende, a nosotros.
Lucía: ¿Qué fue lo que estaban hablando?
Dani: Lo que van a hacer con nosotros y cuándo.
Nuria: ¿Qué quieren hacernos?
Dani: Estamos en una cabaña cerca de la sierra, por lo que mañana por la mañana, nos llevarán fuera y nos perderán.
Todos: ¿Cómo?
Dani: No gritéis [Nos miró y mandó a callar con un gesto]. Todas las montañas y sierras tienen caminos y rutas hechas para los senderistas, solo tenemos que buscarlas, encontrarlas e ir por ellas, pero sin que se note que sabemos por dónde vamos. Aunque nos dejen por ahí tirados, estarán detrás de nuestros pasos y atentos a lo que hagamos, así que debemos hacernos los despistados y que estamos inseguros de por dónde vayamos aunque sepamos que es el camino correcto.
Clara: Pero si vienen detrás de nosotros, también estarán perdidos ¿no?
Dani: No sé cómo lo harán, pero no creo que nos pierdan y nos dejen así cómo así. Por eso debemos permanecer los diez juntos y pensar muy bien cada paso que demos.
Lucía: Tienes razón, estoy contigo, solo conseguiremos esto si estamos juntos.
Javier: Todo sea por volver a casa.
Julia: Sí, yo también estoy de acuerdo.
Lucas: Todos por uno y uno por todos, ¿no?
Todos asintieron y decidimos dormir un poco, al día siguiente tendríamos una mañana... Movidita. Y así fue,nos despertaron con golpes y bruscamente, todos estábamos sobresaltados y las chicas bastante asustadas. Nos hicieron salir a empujones. No me separé en todo el rato de mis hermanas, ni Dani de Cristina, Javier de Clara y Rubén y Jesús estaban con Nuria. Nos sacaron de la vieja cabaña, pero no iban los cinco como había dicho Dani que eran, sino que solo venían cuatro.
Iban cuchicheando y sin dejar de mirarnos, ya llevábamos un buen rato andando y Julia estaba cansada, así que me la subí a la espalda.
X: No te canses, aun queda un buen rato andando.
Lucas: ¿Hacia dónde vamos?
X: Más adelante lo sabrás.
Decidí no preguntar más y seguir adelante, aunque... Esa voz me sonaba, pero ¿de qué?
El sol ya estaba casi arriba del todo en el cielo cuando nos hicieron parar.
X: Aquí os quedáis [A este pocas veces le había escuchado hablar].
Dani: ¿Qué va a pasar ahora con nosotros?
Y: Eso depende de vosotros [La voz de esa mujer sí que me sonaba también, pero no sabía de qué].
Lucía: ¿Qué queréis decir?
Z: Pues que de vosotros depende lo que pase de ahora en adelante con vosotros.
V: Os dejamos esto para que no os deshidratéis mucho, suerte.
Tiraron un par de mochilas a nuestros pies y se dieron media vuelta. En cuanto estuvieron lo suficientemente alejados, tuve que decirlo en alto...
Lucas: ¿Soy el único al que le suena la voz de uno de los hombres y la de una de las mujeres?
Rubén y Javier: A mí también me suenan.
Dani: Son los padres de Tony.
Todos: ¿Qué?
Lo miramos atónitos mientras él cogía una de las mochilas y se la ponía en la espalda, se daba media vuelta y comenzaba a andar.
Lucas: No, amigo, no. Ahora mismo nos vas a contar qué es exactamente lo que sabes y más te vale decirlo todo. ¿Me entiendes? TODO.
Dani: Son los padres de Tony, esos dos son más cercanos a nosotros de lo que cualquiera pensábamos. Nadie nos había dicho nada supuestamente para protegernos, pero no saben que, al ocultarnos sus verdaderas identidades y lo que significaban, nos han arriesgado más aún.
Javier: ¿Puedes ir al grano y decirnos de una vez quiénes son para nuestros padres y qué significan?
Dani: Significan peligro y malos tiempos, son Paula y Paul.
Estaba muy nerviosa y tenía muchísimo miedo, ¿qué pasaría? ¿Quiénes serían los siguientes? Porque estaba segura de que vendrían a por los que quedábamos...
María: Cris, nos vamos.
Cristina: Voy.
Bajé y me monté en el coche con mis padres, íbamos a ir a la casa de Judith y Álvaro. Sí, raro, lo sé. Llegamos después de veinte minutos, nos bajamos y tocamos a la puerta. Nos abrió Judith.
Judith: Hola, pasad.
Entramos y en el salón vimos a Álvaro con la cara con varios golpes, a Blas, Mireya, David y Mayte.
Judith: Cristina, sube si quieres, los chicos están en la habitación de Julia. Tercera puerta de la derecha.
Cristina: Vale, gracias.
Subí despacio, sin prisas y logré escuchar algo.
María: ¿Nada?
Judith: Estoy destrozada, no han mandado nada.
Enseguida se abrazaron y sentí algo en el pecho. Terminé de subir las escaleras y toqué en la puerta que me había dicho Judith.
Julia: Pasa.
Abrí y vi a Julia con Jesús.
Cristina: Hola...
Mi amiga se levantó y me abrazó llorando.
Cristina: Tenemos que ser fuertes, aunque cueste.
Julia: No puedo...
Jesús: Claro que sí, por nuestros hermanos.
Julia: Al menos estamos consiguiendo que vuelvan a hablarse...
Cristina: ¿Ves? Ahí tenemos un lado positivo. Lo siguiente es pensar que vamos a encontrar a nuestros hermanos.
Julia: ¿Cómo?
Cristina: No lo sé, pero tenemos que ser positivos.
Escuchamos el timbre y, al poco rato, tocaron Clara y Javier.
Clara: Hola...
Jesús: ¿A vosotros también os han mandado para aquí?
Javier: Sí, no quieren que escuchemos nada de lo que van a hablar.
Julia: Como si no lo supiéramos...
Clara: ¿A qué te refieres?
Julia: A Dani, David y Blas les mandaron anónimos cuando se llevaron a los chicos, a mis padres no les han mandando nada por mis hermanos.
Javier: ¿Cómo se los llevaron?
Julia: Mi hermano estaba discutiendo con mis padres muy fuerte, se terminaron gritando y Lucas salió de casa corriendo y pegando un portazo, Lucía salió tras él para intentar tranquilizarlo y que hiciera una tontería, mi padre salió tras ellos y vio como de una furgoneta salían dos encapuchados y los cogían, mi padre intentó evitarlo, pero salió otro más y le pegó con algo [Empezó a llorar de nuevo].
Clara y yo la abrazamos e intentamos que se tranquilizara. De pronto, escuchamos un grito.
X: ¡ERES IMPOSIBLE, ¿NO TE DAS CUENTA QUE ASÍ VAS PEOR?!
Y: ¡¿NO TE DAS CUENTA TÚ QUE ESTOY DESESPERADO?!
Nosotros nos miramos, salimos de la habitación silenciosamente y nos quedamos arriba de las escaleras. Enseguida vimos que, quiénes estaban discutiendo, eran Carlos y Álvaro.
Carlos: PERO ASÍ NO VAS A LOGRAR NADA.
Álvaro: TÚ ESTÁS ASÍ DE TRANQUILO PORQUE AÚN TIENES A TUS HIJOS CONTIGO.
Javier: ¡¿PODÉIS PARAR?!
Nosotros miramos a Javi atónitos mientras él bajaba las escaleras y se enfrentaba a nuestros padres.
Ana: Javier...
Javier: No, ahora sí me voy a meter y todos me vais a escuchar. ¿No os dais cuenta que discutiendo y buscando cosas en vuestra contra solo conseguiréis empeorar la situación? ¿Por qué no mejor os sentáis y os decís lo que cada uno de vosotros sabéis pero no habéis dicho? Puede que así encajéis piezas y lleguéis a una solución.
Todo el salón estaba en silencio, Javier les había puesto las cartas sobre la mesa y de un tirón estaban boca arriba.
Dani P: Tiene razón [Todos miramos sorprendidos a mi padre]. Ya hemos hecho bastante el idiota y creo que, para que encontremos a nuestros hijos, lo mejor es que estemos juntos y hablemos, después de que todo se solucione podemos volver a no mirarnos a la cara. Pero ahora es mejor que dejemos el orgullo de lado.
Blas: Pienso igual, tenemos que hablar y decirnos todo lo que sabemos acerca de este asunto.
David: Estoy de acuerdo, el idiota podemos dejarlo para cuando esté todo solucionado.
Álvaro y Carlos: Está bien [Suspiraron].
Nosotros corrimos y nos sentamos juntos a nuestros padres y estuvimos atentos a todo lo que hablaron...
----Narra Lucas----
Dani: Maldita sea.
Lucía: ¿Puedes dejar de maldecir ya?
Dani: ¡No! [Le pegó una patada a una silla].
Lucía: ¿No? Pues que sepas que todo esto es culpa tuya.
Dani: ¿Mía?
Lucía: Sí, por imbécil.
Dani: ¿Pero qué...? Mira, no estoy para tus reclamos, princesita, así que si no vas a ayudar, cállate.
Lucía: No me voy a callar porque no me da la gana, así que ya puedes buscarte unos tapones para no escucharme. ¡Y más te vale que sea la última vez que me llames princesita!
Dani: Tendrás que buscarme un bozal para amordazarme.
Lucas: ¿Podéis parar ya? Es la segunda pelea en el día y juro que no os aguanto más.
Llevaba unos cinco días encerrado allí con Dani, mi hermana, Rubén y Nuria y cada día, a cada rato, Lucía y Dani buscaban cualquier pretexto para pelearse.
Estábamos en un cuarto un poco maloliente y sucio, tenía una pequeña ventana pero desde la que no se podía ver el exterior ya que estaba tapiada con madrea, casi en el centro tenía un agujero desde el que entraba un poco de luz, pero nada más. Hacía un calor insoportable y entre las discusiones de esos dos, los llantos de Cristina, Nuria y Clara y que Javier hacía dos días que se había dado por vencido... Me ponían de los nervios.
Sí, ya estábamos casi todos, quedaba mi hermana y solo esperaba que la dejara tranquila o no le hicieran nada malo.
Escuchamos un golpe fuerte que nos hizo ponernos alerta, también se escuchaban voces desde fuera y cómo abrían la puerta. Uno de los encapuchados entró llevando a mi hermana en brazos. Mierda, ¿qué le habían hecho?
X: Tranquilo, solo está dormida, aún no es vuestra hora.
Y: ¿Te callas?
X: Solo les estoy dando un adelanto de lo que les va a pasar, ya están los diez.
Y: Eres imbécil.
Salieron dejando a mi hermana a un lado en el suelo. Rápidamente nos acercamos a ella y Lucía le echó un poco de agua en la cara para que despertarla. En cuanto despertó, mis hermanas se abrazaron y yo a ellas, tenía que protegerlas cómo fuera y de quien fuera.
Miré hacia Dani y lo vi sentado en el suelo y con las manos en la cara, algo había pasado. Me acerqué a él, le di con la mano en el brazo levemente y con un movimiento de cabeza pregunté que qué pasaba, a lo que él me respondió negando con la cabeza. Suspiré y me volví con mis hermanas, estaba seguro de que Dani no iba a soltar prenda fuera lo que fuera que le pasaba.
Lucía: ¿Te encuentras mejor?
Julia: S-sí.
Lucía: Tranquila, saldremos de esta [La abrazó].
Julia: Tengo miedo por papá y mamá también.
Lucía: Van a estar bien, ya lo verás.
Javier: ¿Ahora qué toca?
Dani: Esperar.
Rubén: ¿Esperar a qué o a quién?
Dani: A que se duerman para poder hablar sin que seamos escuchados.
Cristina: ¿Pasa algo?
Dani: Estamos metidos en una gorda, pequeña.
Lucía: ¿Ha sido por algo que has escuchado?
Dani: Sí.
No dijo nada más, por lo que no nos quedó más remedio a esperar a que se durmieran para que Dani se decidiera a hablar. No sabía qué hora era, pero se notaba que ya era bastante tarde, Dani se levantó de dónde había permanecido todo el rato sentado, nos hizo una seña para que nos acercáramos y nos pusimos en un círculo todos bastante juntos en la esquina más alejada de la puerta. Todos estábamos bastante intrigados por lo que Dani querría decirnos, ¿qué habría escuchado?
Dani: Esto no es fácil, pero tenemos que ser fuertes y permanecer los diez juntos, solo así conseguiremos salir de esta.
Lucas: ¿Qué escuchaste antes?
Dani: Estaban los cinco hablando sobre lo que harán con nosotros.
Rubén: ¿Cinco?
Dani: Sí, eran cinco voces distintas, tres de hombre y dos de mujer.
Javier: ¿Te sonaba alguna?
Dani: Una de ellas.
Lucas: ¿De qué o de quién?
Dani: No sabría decirte, pero lo que si estoy seguro es de que esas cinco personas, sean quienes sean y quieran lo que quieran, son bastante cercanos a nuestros padres y, por ende, a nosotros.
Lucía: ¿Qué fue lo que estaban hablando?
Dani: Lo que van a hacer con nosotros y cuándo.
Nuria: ¿Qué quieren hacernos?
Dani: Estamos en una cabaña cerca de la sierra, por lo que mañana por la mañana, nos llevarán fuera y nos perderán.
Todos: ¿Cómo?
Dani: No gritéis [Nos miró y mandó a callar con un gesto]. Todas las montañas y sierras tienen caminos y rutas hechas para los senderistas, solo tenemos que buscarlas, encontrarlas e ir por ellas, pero sin que se note que sabemos por dónde vamos. Aunque nos dejen por ahí tirados, estarán detrás de nuestros pasos y atentos a lo que hagamos, así que debemos hacernos los despistados y que estamos inseguros de por dónde vayamos aunque sepamos que es el camino correcto.
Clara: Pero si vienen detrás de nosotros, también estarán perdidos ¿no?
Dani: No sé cómo lo harán, pero no creo que nos pierdan y nos dejen así cómo así. Por eso debemos permanecer los diez juntos y pensar muy bien cada paso que demos.
Lucía: Tienes razón, estoy contigo, solo conseguiremos esto si estamos juntos.
Javier: Todo sea por volver a casa.
Julia: Sí, yo también estoy de acuerdo.
Lucas: Todos por uno y uno por todos, ¿no?
Todos asintieron y decidimos dormir un poco, al día siguiente tendríamos una mañana... Movidita. Y así fue,nos despertaron con golpes y bruscamente, todos estábamos sobresaltados y las chicas bastante asustadas. Nos hicieron salir a empujones. No me separé en todo el rato de mis hermanas, ni Dani de Cristina, Javier de Clara y Rubén y Jesús estaban con Nuria. Nos sacaron de la vieja cabaña, pero no iban los cinco como había dicho Dani que eran, sino que solo venían cuatro.
Iban cuchicheando y sin dejar de mirarnos, ya llevábamos un buen rato andando y Julia estaba cansada, así que me la subí a la espalda.
X: No te canses, aun queda un buen rato andando.
Lucas: ¿Hacia dónde vamos?
X: Más adelante lo sabrás.
Decidí no preguntar más y seguir adelante, aunque... Esa voz me sonaba, pero ¿de qué?
El sol ya estaba casi arriba del todo en el cielo cuando nos hicieron parar.
X: Aquí os quedáis [A este pocas veces le había escuchado hablar].
Dani: ¿Qué va a pasar ahora con nosotros?
Y: Eso depende de vosotros [La voz de esa mujer sí que me sonaba también, pero no sabía de qué].
Lucía: ¿Qué queréis decir?
Z: Pues que de vosotros depende lo que pase de ahora en adelante con vosotros.
V: Os dejamos esto para que no os deshidratéis mucho, suerte.
Tiraron un par de mochilas a nuestros pies y se dieron media vuelta. En cuanto estuvieron lo suficientemente alejados, tuve que decirlo en alto...
Lucas: ¿Soy el único al que le suena la voz de uno de los hombres y la de una de las mujeres?
Rubén y Javier: A mí también me suenan.
Dani: Son los padres de Tony.
Todos: ¿Qué?
Lo miramos atónitos mientras él cogía una de las mochilas y se la ponía en la espalda, se daba media vuelta y comenzaba a andar.
Lucas: No, amigo, no. Ahora mismo nos vas a contar qué es exactamente lo que sabes y más te vale decirlo todo. ¿Me entiendes? TODO.
Dani: Son los padres de Tony, esos dos son más cercanos a nosotros de lo que cualquiera pensábamos. Nadie nos había dicho nada supuestamente para protegernos, pero no saben que, al ocultarnos sus verdaderas identidades y lo que significaban, nos han arriesgado más aún.
Javier: ¿Puedes ir al grano y decirnos de una vez quiénes son para nuestros padres y qué significan?
Dani: Significan peligro y malos tiempos, son Paula y Paul.
sábado, 29 de junio de 2013
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 9:
----Narra Nuria----
Siendo sincera no creía mucho en Nico, no era por ser desconfiada, sino que no me terminaba de cerrar que así porque sí nos dijera todo lo que nos había dicho y sin querer nada a cambio.
Habían pasado dos días desde la quedada con Nico y la verdad es que, desde el día anterior por la noche, mis padres estaban algo nerviosos, pero no me habían querido decir nada. Otra vez con los secretismos... En fin. Mi móvil sonó, lo miré y vi que era un WhatsApp del grupo que tenía con los chicos.
Cristina: Tengo que deciros algo, es importante
Lucas: ¿Qué pasa?
Cristina: Han secuestrado a mi hermano
Javier: ¿Qué? ¿Quién?
Cristina: No lo sabemos, ayer nos mandaron un anónimo. Estoy asustada
Lucas: Tranquila, ¿has podido ver lo que pone en el anónimo?
Cristina: Que tienen a mi hermano y que la próxima vez puedo ser yo o alguno de vosotros
Rubén: ¿No han puesto qué quieren?
Cristina: No
Lucía: Esto me huele raro... Hace dos días que quedamos con Nico y ahora van y secuestran a Dani
Julia: Nosotras os lo dijimos
Jesús: ¿Pensáis que ha sido él?
Clara: Es mucha casualidad, ¿no creéis?
Lucas: Tenemos que tratar de averiguar algo...
Lucía: Yo solo digo que eso se lo ha buscado, quizá, por querer investigar demasiado
Nuria: Esta vez estoy con los chicos, mucho me temo que nuestros padres, o saben, o tienen una idea de quiénes han podido ser
Cristina: Yo también lo creo, mis padres llevan desde anoche con los móviles en las manos, muy nerviosos y hablando en susurros y en clave
Lucas: ¿Cómo en clave?
Cristina: No dicen nombres y solo ellos entienden lo que dicen porque casi ni terminan las frases
Javier: Ahí hay algo raro, porque mis padres llevan todo el día así
Rubén: Los míos también
Julia: Los nuestros también están así...
Nuria: Esto tiene que salir por algún lado y, si no piensan decir nada, voy a enfrentarlos
Lucía: ¿Estás segura?
Nuria: Sí, ya estoy cansada de tanto secretismo y tanta intriga, ¡que nos hablen con la verdad de una vez, jo! Somos sus hijos y todos adolescentes ya, no somos críos para que se anden con tonterías y si algo pasa quiero que me lo digan a mí también para saber a qué atenerme o qué nos vamos a enfrentar
Clara: Estoy con Nuria, yo también quiero saber qué pasa
Lucas: Yo también
Javier: Todos queremos eso, que lo consigamos es otra cosa
Lucía: Menudo pesimista. Si Dani consiguió contactar con Nico y hacer que pudiese hablar con nosotros, nosotros averiguaremos qué pasa con nuestros padres
Jesús: Cuenta conmigo
Julia: Y conmigo
Cristina: Conmigo también, quiero saber qué le ha pasado y dónde está mi hermano
Nuria: También cuenta conmigo
Lucas: Estoy con vosotras
Clara: Y yo
Rubén: Yo también
Javier: Está bien, contad también conmigo
Lucía: Entonces prestad mucha atención
Pero no pude continuar leyendo la conversación ya que escuché un ruido fuera, se suponía que mis padres estaban en la cocina, pero ellos no escucharon nada. Me asomé a la ventana y no había nada, así que lo dejé pasar.
Mireya: Nuria, ¡baja!
Nuria: ¡Voy!
Bajé y vi a mis padres en el salón preparándose cómo para irse a algún lado.
Blas: Prepárate que nos vamos a comprar.
Nuria: ¿No me puedo quedar aquí?
Mireya: No, vente con nosotros.
Nuria: ¿Podéis responderme a algo siéndome sinceros?
Blas y Mireya: S-sí-respondieron no muy seguros.
Nuria: ¿Que me queráis todo el rato pegada a vosotros tiene algo que ver con lo que le ha pasado a Dani?
Blas: ¿Qué Dani? ¿Qué le ha pasado?
Nuria: Papá, tengo catorce años, ya no soy una niña pequeña, comprendo las cosas y me entero de ellas por más que tratéis de ocultármelas.
Mireya: ¿Qué sabes?
Nuria: Que han secuestrado a Dani y que vosotros o sabéis quiénes han sido o lo intuís. Mamá si queréis protegerme, decidme algo al menos porque no puedo intentar huir y tener cuidado de algo invisible para mí.
Blas: Ven, siéntate conmigo.
Nos sentamos los tres y mi padre me cogió las manos, me estaba asustando pero a la vez me tenía intrigada e interesada. Me iban a decir qué pasaba...
Blas: Nuria, te tenemos así de protegida porque son gente muy cercana a nosotros, gente que sabe nuestros movimientos y todo acerca de nosotros. No os hemos dicho nada porque así os mantenemos más protegidos.
Nuria: Pero papá, no podéis mantenernos en la ignorancia, debemos saber a qué atenernos.
Mireya: Cielo, es mejor que no sepáis nada más, así que no preguntes. Por favor.
Nuria: Pero...
Blas: Cariño, no insistas, es mejor así.
Suspiré y asentí, bastante había sido que me dijeran todo eso. Subí de nuevo a mi habitación, me cambié y volví a bajar para irnos. Nos montamos en el coche y fuimos al supermercado. Cuando llegamos, cogimos un carro y empezamos a dar vueltas.
Mireya: Blas ve a buscar...
Nuria: Voy yo [Los dos me miraron]. Por ir al final del pasillo no me va a pasar nada, no os preocupéis.
Mireya: Está bien [Suspiró].
Asentí y fui a buscar lo que me habían pedido. Al llegar, me puse a buscar por las estanterías hasta que...
X: ¿A ti también te han obligado a venir?
Me giré y vi a Rubén.
Nuria: Pues sí [Suspiré poniendo una mueca].
Rubén: Ni que fueran a entrar en nuestras casas a secuestrarnos. No tenemos la seguridad de que quieran venir a por nosotros.
Nuria: Pero piensan que es mejor prevenir que curar.
Rubén: Sí, pero... Me siento agobiado.
Nuria: Yo también, pero bueno hasta que no sepan nada de Dani, creo que seguiremos así...
Rubén: Es lo más seguro.
Escuchamos un golpe muy fuerte, nos giramos y vimos a una señora tirada en el suelo con un montón de cosas alrededor. Rápidamente fuimos a ayudarla.
Nuria: ¿Está bien?
X: Sí, gracias bonita.
Rubén: Espere que al ayudamos.
La levantamos entre las dos y cuando quisimos ayudarla a recoger las cosas, nos cogieron por detrás, nos taparon las bocas y nos llevaron por la salida de emergencias mientras la señora miraba hacia todos lados y venía detrás de nosotros. Nos estaban secuestrando, genial.
----Narra Jesús----
Mayte: Jesús, ¿puedes buscar a tu hermano?
Jesús: Voy.
Empecé a dar vueltas por los pasillos del supermercado buscando a mi hermano cuando vi un carro tirado en el suelo y un montón de cosas alrededor, algo sentí en el pecho y, al acercarme, vi un móvil y una cartera. Los cogí y vi que el móvil era de Nuria y la cartera de mi hermano. Mierda. Corrí hacia dónde estaban mis padres y los vi con los padres de Nuria. Cuando me vieron acercarse, comenzaron a alejarse, pero lo impedí.
Jesús: Han secuestrado a Nuria y a Rubén.
Todos: ¿Qué?
Jesús: Mientras buscaba a mi hermano he visto un carro con muchas cosas tiradas en el suelo, me he acercado y he encontrado esto [Les tendí a mis padre la cartera de Rubén y a Mireya y Blas, el móvil de su hija].
David: ¡Maldita sea!
Mireya: No puede ser.
Blas: Mejor nos vamos. Después hablamos.
Mis padres asintieron y nos fuimos del súper. Al llegar a casa, los dos se pusieron con los móviles y yo también cogí el mío.
Jesús: Han secuestrado a mi hermano y a Nuria
Julia: ¿Cómo? ¿Cómo sabes lo de Nuria?
Jesús: Estábamos en el mismo supermercado y no sé cómo habrá sido, pero al ir a buscar a mi hermano que hacía rato había ido a buscar algo, encontré en el suelo el móvil de Nuria y la cartera de Rubén
Cristina: Ya van tres, estoy asustada
Javier: Yo también... ¿A por quién irán la próxima vez?
Clara: ¿Habrá próxima vez?
Julia: Mis padres piensan que sí...
Jesús: Los míos también
Cristina: No sé qué podemos hacer, pero no quiero que les pase nada malo
Julia: No les pasará nada, verás como todo se soluciona y los encuentran
Javier: Julia, ¿y tus hermanos?
Julia: En cuanto han leído el mensaje de Jesús, han ido a discutir con mis padres. Bueno, más bien Lucas ha ido a discutir con mis padres y Lucía a tratar de disuadirlo
Jesús: Acaba de llegarnos un anónimo
Clara: ¿Qué dice?
Jesús: Voy a tratar de leerlo
Dejé el móvil de lado y me acerqué a mis padres.
David: Jesús, quiero que leas esto y, a partir de ahora, no te apartes de nosotros por nada del mundo, ¿entiendes?
Jesús: S-sí.
Me dieron el anónimo y lo leí:
Ya tenemos a tres de diez, ¿quiénes serán los próximos? Todo depende de vosotros y del cuidado que tengáis por vuestros hijos. No los perdáis de vista o iremos a por ellos. Un saludo.
Me quedé mudo, no iban a por nosotros ya porque estuviéramos juntos o no, sino porque querían venir a por nosotros. Me abracé a mi madre, me estaba empezando a asustar y bastante.
El móvil de mi padre comenzó a sonar, lo cogió y su cara pasó de ser morena a ser blanca. Colgó con los dientes apretados y los ojos cristalizados por el miedo. Parecía estar aguantando las ganas de llorar. Nos miró, después clavó la mirada en mi madre y lo soltó de un golpe:
David: Era Blas, a Álvaro le han dado una paliza cuando estaba evitando que se llevaran a Lucía y Lucas.
Mayte: No puede ser... [Empezó a temblar] ¿Les ha podido ver las caras?
David: Sí... Y eran ellos.
Siendo sincera no creía mucho en Nico, no era por ser desconfiada, sino que no me terminaba de cerrar que así porque sí nos dijera todo lo que nos había dicho y sin querer nada a cambio.
Habían pasado dos días desde la quedada con Nico y la verdad es que, desde el día anterior por la noche, mis padres estaban algo nerviosos, pero no me habían querido decir nada. Otra vez con los secretismos... En fin. Mi móvil sonó, lo miré y vi que era un WhatsApp del grupo que tenía con los chicos.
Cristina: Tengo que deciros algo, es importante
Lucas: ¿Qué pasa?
Cristina: Han secuestrado a mi hermano
Javier: ¿Qué? ¿Quién?
Cristina: No lo sabemos, ayer nos mandaron un anónimo. Estoy asustada
Lucas: Tranquila, ¿has podido ver lo que pone en el anónimo?
Cristina: Que tienen a mi hermano y que la próxima vez puedo ser yo o alguno de vosotros
Rubén: ¿No han puesto qué quieren?
Cristina: No
Lucía: Esto me huele raro... Hace dos días que quedamos con Nico y ahora van y secuestran a Dani
Julia: Nosotras os lo dijimos
Jesús: ¿Pensáis que ha sido él?
Clara: Es mucha casualidad, ¿no creéis?
Lucas: Tenemos que tratar de averiguar algo...
Lucía: Yo solo digo que eso se lo ha buscado, quizá, por querer investigar demasiado
Nuria: Esta vez estoy con los chicos, mucho me temo que nuestros padres, o saben, o tienen una idea de quiénes han podido ser
Cristina: Yo también lo creo, mis padres llevan desde anoche con los móviles en las manos, muy nerviosos y hablando en susurros y en clave
Lucas: ¿Cómo en clave?
Cristina: No dicen nombres y solo ellos entienden lo que dicen porque casi ni terminan las frases
Javier: Ahí hay algo raro, porque mis padres llevan todo el día así
Rubén: Los míos también
Julia: Los nuestros también están así...
Nuria: Esto tiene que salir por algún lado y, si no piensan decir nada, voy a enfrentarlos
Lucía: ¿Estás segura?
Nuria: Sí, ya estoy cansada de tanto secretismo y tanta intriga, ¡que nos hablen con la verdad de una vez, jo! Somos sus hijos y todos adolescentes ya, no somos críos para que se anden con tonterías y si algo pasa quiero que me lo digan a mí también para saber a qué atenerme o qué nos vamos a enfrentar
Clara: Estoy con Nuria, yo también quiero saber qué pasa
Lucas: Yo también
Javier: Todos queremos eso, que lo consigamos es otra cosa
Lucía: Menudo pesimista. Si Dani consiguió contactar con Nico y hacer que pudiese hablar con nosotros, nosotros averiguaremos qué pasa con nuestros padres
Jesús: Cuenta conmigo
Julia: Y conmigo
Cristina: Conmigo también, quiero saber qué le ha pasado y dónde está mi hermano
Nuria: También cuenta conmigo
Lucas: Estoy con vosotras
Clara: Y yo
Rubén: Yo también
Javier: Está bien, contad también conmigo
Lucía: Entonces prestad mucha atención
Pero no pude continuar leyendo la conversación ya que escuché un ruido fuera, se suponía que mis padres estaban en la cocina, pero ellos no escucharon nada. Me asomé a la ventana y no había nada, así que lo dejé pasar.
Mireya: Nuria, ¡baja!
Nuria: ¡Voy!
Bajé y vi a mis padres en el salón preparándose cómo para irse a algún lado.
Blas: Prepárate que nos vamos a comprar.
Nuria: ¿No me puedo quedar aquí?
Mireya: No, vente con nosotros.
Nuria: ¿Podéis responderme a algo siéndome sinceros?
Blas y Mireya: S-sí-respondieron no muy seguros.
Nuria: ¿Que me queráis todo el rato pegada a vosotros tiene algo que ver con lo que le ha pasado a Dani?
Blas: ¿Qué Dani? ¿Qué le ha pasado?
Nuria: Papá, tengo catorce años, ya no soy una niña pequeña, comprendo las cosas y me entero de ellas por más que tratéis de ocultármelas.
Mireya: ¿Qué sabes?
Nuria: Que han secuestrado a Dani y que vosotros o sabéis quiénes han sido o lo intuís. Mamá si queréis protegerme, decidme algo al menos porque no puedo intentar huir y tener cuidado de algo invisible para mí.
Blas: Ven, siéntate conmigo.
Nos sentamos los tres y mi padre me cogió las manos, me estaba asustando pero a la vez me tenía intrigada e interesada. Me iban a decir qué pasaba...
Blas: Nuria, te tenemos así de protegida porque son gente muy cercana a nosotros, gente que sabe nuestros movimientos y todo acerca de nosotros. No os hemos dicho nada porque así os mantenemos más protegidos.
Nuria: Pero papá, no podéis mantenernos en la ignorancia, debemos saber a qué atenernos.
Mireya: Cielo, es mejor que no sepáis nada más, así que no preguntes. Por favor.
Nuria: Pero...
Blas: Cariño, no insistas, es mejor así.
Suspiré y asentí, bastante había sido que me dijeran todo eso. Subí de nuevo a mi habitación, me cambié y volví a bajar para irnos. Nos montamos en el coche y fuimos al supermercado. Cuando llegamos, cogimos un carro y empezamos a dar vueltas.
Mireya: Blas ve a buscar...
Nuria: Voy yo [Los dos me miraron]. Por ir al final del pasillo no me va a pasar nada, no os preocupéis.
Mireya: Está bien [Suspiró].
Asentí y fui a buscar lo que me habían pedido. Al llegar, me puse a buscar por las estanterías hasta que...
X: ¿A ti también te han obligado a venir?
Me giré y vi a Rubén.
Nuria: Pues sí [Suspiré poniendo una mueca].
Rubén: Ni que fueran a entrar en nuestras casas a secuestrarnos. No tenemos la seguridad de que quieran venir a por nosotros.
Nuria: Pero piensan que es mejor prevenir que curar.
Rubén: Sí, pero... Me siento agobiado.
Nuria: Yo también, pero bueno hasta que no sepan nada de Dani, creo que seguiremos así...
Rubén: Es lo más seguro.
Escuchamos un golpe muy fuerte, nos giramos y vimos a una señora tirada en el suelo con un montón de cosas alrededor. Rápidamente fuimos a ayudarla.
Nuria: ¿Está bien?
X: Sí, gracias bonita.
Rubén: Espere que al ayudamos.
La levantamos entre las dos y cuando quisimos ayudarla a recoger las cosas, nos cogieron por detrás, nos taparon las bocas y nos llevaron por la salida de emergencias mientras la señora miraba hacia todos lados y venía detrás de nosotros. Nos estaban secuestrando, genial.
----Narra Jesús----
Mayte: Jesús, ¿puedes buscar a tu hermano?
Jesús: Voy.
Empecé a dar vueltas por los pasillos del supermercado buscando a mi hermano cuando vi un carro tirado en el suelo y un montón de cosas alrededor, algo sentí en el pecho y, al acercarme, vi un móvil y una cartera. Los cogí y vi que el móvil era de Nuria y la cartera de mi hermano. Mierda. Corrí hacia dónde estaban mis padres y los vi con los padres de Nuria. Cuando me vieron acercarse, comenzaron a alejarse, pero lo impedí.
Jesús: Han secuestrado a Nuria y a Rubén.
Todos: ¿Qué?
Jesús: Mientras buscaba a mi hermano he visto un carro con muchas cosas tiradas en el suelo, me he acercado y he encontrado esto [Les tendí a mis padre la cartera de Rubén y a Mireya y Blas, el móvil de su hija].
David: ¡Maldita sea!
Mireya: No puede ser.
Blas: Mejor nos vamos. Después hablamos.
Mis padres asintieron y nos fuimos del súper. Al llegar a casa, los dos se pusieron con los móviles y yo también cogí el mío.
Jesús: Han secuestrado a mi hermano y a Nuria
Julia: ¿Cómo? ¿Cómo sabes lo de Nuria?
Jesús: Estábamos en el mismo supermercado y no sé cómo habrá sido, pero al ir a buscar a mi hermano que hacía rato había ido a buscar algo, encontré en el suelo el móvil de Nuria y la cartera de Rubén
Cristina: Ya van tres, estoy asustada
Javier: Yo también... ¿A por quién irán la próxima vez?
Clara: ¿Habrá próxima vez?
Julia: Mis padres piensan que sí...
Jesús: Los míos también
Cristina: No sé qué podemos hacer, pero no quiero que les pase nada malo
Julia: No les pasará nada, verás como todo se soluciona y los encuentran
Javier: Julia, ¿y tus hermanos?
Julia: En cuanto han leído el mensaje de Jesús, han ido a discutir con mis padres. Bueno, más bien Lucas ha ido a discutir con mis padres y Lucía a tratar de disuadirlo
Jesús: Acaba de llegarnos un anónimo
Clara: ¿Qué dice?
Jesús: Voy a tratar de leerlo
Dejé el móvil de lado y me acerqué a mis padres.
David: Jesús, quiero que leas esto y, a partir de ahora, no te apartes de nosotros por nada del mundo, ¿entiendes?
Jesús: S-sí.
Me dieron el anónimo y lo leí:
Ya tenemos a tres de diez, ¿quiénes serán los próximos? Todo depende de vosotros y del cuidado que tengáis por vuestros hijos. No los perdáis de vista o iremos a por ellos. Un saludo.
Me quedé mudo, no iban a por nosotros ya porque estuviéramos juntos o no, sino porque querían venir a por nosotros. Me abracé a mi madre, me estaba empezando a asustar y bastante.
El móvil de mi padre comenzó a sonar, lo cogió y su cara pasó de ser morena a ser blanca. Colgó con los dientes apretados y los ojos cristalizados por el miedo. Parecía estar aguantando las ganas de llorar. Nos miró, después clavó la mirada en mi madre y lo soltó de un golpe:
David: Era Blas, a Álvaro le han dado una paliza cuando estaba evitando que se llevaran a Lucía y Lucas.
Mayte: No puede ser... [Empezó a temblar] ¿Les ha podido ver las caras?
David: Sí... Y eran ellos.
miércoles, 5 de junio de 2013
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 8:
----Narra Dani----
La semana se pasó entre los últimos exámenes, estudios para la selectividad, preparativos para la graduación y la fiesta fin de curso. La compartiríamos con los de cuarto de la ESO y a ellos se les había ocurrido prepararla como si fuera un fin de curso americano, con el típico baile y toda la historia.
La verdad es que yo de romántico, me estoy dando cuenta, tenía poco y tampoco me interesaba tener más aunque puede que necesitara un poco más para conquistar a la chica que me gustaba. Quién sabe, en los bailes esos americanos, al menos en los de las películas, suele pasar de todo y mi chica especial podría darse cuenta que también siente algo por mí y aceptara ser mi novia ¿no? Soñaba demasiado, ya era mucho solo desear que ella sintiera algo por mí.
Terminé de ponerme el traje y bajé al salón para que me ayudaran con la corbata, algo que habían puesto las cuatro pavas de mi clase como obligatorio en los chicos y yo no sabía anudármela.
María: Qué guapo estás, cariño.
Dani: Estoy patético.
Cristina: Preferirías un chándal o unos vaqueros ¿verdad?
Dani: Son más cómodos.
Dani P: Pero no te quejes que es tu día.
Dani: Y el de trescientas personas más.
María: Cielo, ¿te pasa algo?
Dani: Estoy nervioso.
María: Tranquilo, eso se pasa pronto y, cuando te quieras dar cuenta, ya estarás en la fiesta.
Dani P: Cuidado en beber que aún no eres mayor de edad.
Dani: Papá, no soy un crío y sé lo que tengo que hacer.
María: Anda vamos que al final llegaremos tarde y no os peleéis más, por favor.
Dani y Dani P: A la orden capitana [Hicimos un saludo militar].
María: Pavos.
Cristina: Tal para cual [Las dos rieron].
Mientras mi hermana y mi padre salían a la calle, mi madre se me acercó para atarme la corbata.
María: Sé que puede ser algo de lo que no debo enterarme, pero, Dani, soy tu madre, te conozco y sé que algo te preocupa y no quieres que nos enteremos, pero sea lo que sea, puedes estar tranquilo, que nada te preocupe y sonríe siempre, nada por muy grave que sea debe amargarte el día.
Dani: Gracias, mamá. Siempre sabes qué decirme y cuándo para hacerme sentir bien [La abracé].
María: Es mi trabajo como madre [Me miró dulcemente].
Dani: Yo... Es por una chica que me gusta y mucho, pero ella no quiere saber nada de mí porque piensa que soy un chulo.
María: Enséñale tu verdadera cara, tu interior, pero solo si piensas que esa chica vale la pena, que no va a hacerte daño o usarte. La mala fama de jugar con los sentimientos la suelen tener los hombres, pero hay mujeres muy frescas y no quiero que nadie te haga daño, así que solo lánzate y enséñale tu verdadero yo si estás seguro de que tiene sentimientos nobles contigo.
Dani: Gracias mamá, por todo. Eres mi ídolo.
María: Solo soy tu madre y no quiero que nada malo te pase [Me sonrió y me acarició la mejilla].
La abracé y salimos fuera donde mi padre y mi hermana nos esperaban ya montados en el coche.
Tras quince minutos llegamos al teatro, por allí estaban los chicos y sus padres.
Dani: Mamá, voy a buscar a mis amigos.
María: Vale, nosotros estaremos por aquí.
Dani: Vale.
Entré dentro del teatro y me fui a un lugar donde poca gente pudiera verme junto con los chicos.
Rubén, Lucas, Javier: Enhorabuena.
Dani: Gracias.
Rubén: ¿Estáis listos? Yo estoy que tiemblo de nervios.
Lucas: Yo estoy igual, esperemos que sirva de algo.
Javier: Servirá y para llevarnos un nuevo castigo.
Dani: Después de que despotriquen sobre nosotros toda sarta de palabras incluso inexistentes.
Cristina: ¿Quién eres tú y qué has hecho con el mal hablado de mi hermano mayor?
Me giré y vi a mi hermana con Jesús, Julia, Clara, Nuria y Lucía. Wow, estaban todas muy guapas pero Lucía... Tragué saliva y me quedé completamente embobado con ella.
Lucas: Tierra llamando a Dani, tío espabila.
Dani: ¿Qué?
Javier: Que te has quedado babeando jajajaja
Dani: Idiota ¬¬
Jesús: ¿Estáis listos?
Rubén: Nerviosos.
Clara: ¿Saldrá cómo queréis?
Javier: Eso esperamos.
Lucía: ¿Qué pasa si falla?
Dani: Tenemos el plan B.
Lucía: No es por ser pesimista, pero ¿qué pasa si también fallase el plan B?
Lucas: Pesimista no, lo siguiente. Joer, Lucía.
Lucía: Tienes que entenderme, no comprendo que así, de buenas a primeras, Nico acepte hablar con nosotros y respondernos a todas nuestras dudas.
Dani: Te entiendo porque estoy igual, todos estamos igual. Pero si lo hace es por algo, algo que nos contará también ese día.
Lucía: ¿Cómo estás tan seguro?
Dani: Porque antes de juzgar a nadie, prefiero darle una oportunidad.
Lucía: ¿Qué has querido decir con eso?
Dani: Mira, sé que no te caigo bien, que no me soportas, pero no entiendo el por qué. Más bien no sé el por qué y me gustaría que me lo dijeras.
Lucía: ¿Para qué?
Dani: Para arreglar lo que haya podido hacer mal. Lucía, yo... Nos conocemos desde pequeños y siempre he tenido una unión especial tanto con tu hermano como contigo y no me gustaría perderla por más que nuestros padres se empeñen en tenernos separados.
Lucía: Esto no tiene nada que ver con la separación de nuestros padres.
Dani: ¿Entonces?
Lucía: Dani yo...
X: Lucía, te estábamos buscando.
Nos giramos y vimos a dos de las amigas de Lucía, sin darnos cuenta, los chicos nos habían dejado solos.
Y: Ya va a empezar y, Dani, a ti también te está buscando Sandra.
Dani: Vale, gracias [Les sonreí].
Miré a Lucía, pero ella agachó la mirada y se fue con sus amigas. ¡Mierda! Había estado a punto de decirme qué le pasaba conmigo. Pero como que me llamaba Dani Fernández, eso lo averiguaba.
X: ¡Dani!
Me giré y vi a Sandra...
Dani: ¿Sí?
Sandra: Te estaba gustando, serás mi pareja ¿no?
Dani: ¿Qué te hace pensar eso?
Sandra: Porque hay algo especial que nos une a nosotros.
Dani: ¿Y eso es...?
Sandra: Tú me gustas y está claro que te gusto, no veo el por qué no debamos estar juntos.
Dani: Yo lo veo clarísimo.
Sandra: ¿Ah sí?
Dani: Sí, puede ser que yo te guste, pero en eso de que tú me gustas, estás muy equivocada. No quiero herirte ni ser brusco, pero no eres mi tipo de chica.
Sandra: ¿Entonces cuál es tu tipo de chica?
Dani: En una chica busco todo lo contrario a lo que tú tienes, lo siento.
Sandra: Eres un imbécil.
Dani: Gracias.
Me miró con odio y se fue dejándome solo. Suspiré y me giré viendo así cómo alguien nos había estado espiando. Intenté ver quién era, pero no pude. ¿Quién habría sido? Bah, me daba igual. No había hecho nada malo, solo dejarle claro a Sandra que ni me gustaba ni me iba a gustar, a ver si así me dejaba en paz.
Fui con mis amigos que, desde que empecé con el plan, los había tenido muy abandonados.
Dani: Hola chicos.
Luis: Hombre hola [Rió dándome en el hombro].
Dani: ¿Qué tal?
Jaime: Nosotros bien ¿y tú?
Dani: Bien.
Guille: Eh, que ya le has dado esquinazo a Sandra ¿no?
Dani: ¿Cómo te has enterado?
Guille: Ha venido con cara de cuerno quemado a decirnos lo imbécil que eres.
Dani: ¿Enserio?
Miguel: Y tan enserio jajaja ¿Qué le has dicho?
Dani: Que no quería hacerle daño, pero que no es mi tipo, que yo busco en una chica justo lo contrario que ella tiene.
Luis: Eres mi ídolo.
Dani: ¿Por qué?
Luis: Joer, le has dado esquinazo de una y te has quedado tan pancho.
Dani: Es que por Sandra no siento nada, así que no ha sido nada difícil, aunque sí me siento un poco mal porque ella esté dolida.
Guille: No tienes culpa de nada, las alas se las ha puesto ella solita y de aquí a dos días, mínimo, ya tiene a otro por el que babear.
Dani: Gracias, chicos.
Miguel: Ahora otro tema que también tiene que ver contigo, ¿qué va a pasar con la chica que te gusta?
Dani: ¿Por qué no hablamos mejor de la que te gusta a ti?
Miguel: Porque a ella le gusta otro y ya no tengo nada que hacer.
Luis: ¿Por qué? Lucha por ella.
Miguel: No sé...
Guille: No sabes, no. Si no lo intentas, no conseguirás nada y quedarás como un idiota.
Dani: Haz caso al filósofo [Me burlé].
Luis: ¿Y tú?
Dani: Yo ya he hablado con ella, pero Sandra nos ha interrumpido cuando me iba a decir qué le pasa conmigo.
Miguel: Menuda inoportuna.
Dani: Bastante.
Escuchamos unas voces a través de los altavoces, así que todos nos giramos hacia el escenario. Eran algunas chicas de cuarto de la ESO.
X: Hola, Dani Fernández ¿estás por ahí? Necesitamos que subas un momentito.
Guille: Corre Dani [Se burló].
Puse los ojos en blanco y subí al escenario. Había llegado la hora...
Dani: ¿Ya?
Luna: Sí, está todo listo. Primero comenzamos nosotros que somos "menos" importantes porque no nos vamos del instituto y después vosotros.
Dani: Vale, aquí esta el pendrive. Cuando acabe de hablar le dais al único vídeo que hay.
Inés: Vale.
Bajé y, en nada de tiempo, Lucas y Javier se me acercaron.
Lucas: ¿Es normal que esté tan nervioso?
Dani: Yo también lo estoy.
Javier: ¡Ánimo!
Nos miramos, suspiramos casi al mismo tiempo y cada uno nos fuimos a sentar donde nos tocaba. Estaba muy nervioso y esperaba que todo saliera como esperábamos.
Subieron una chica y un chico del último curso de ESO y comenzaron con su discurso. Pusieron varias fotos y, al final, un vídeo con una canción bastante conocida para mis padres y el resto de Auryn y sus mujeres: Don't Give Up My Game. Busqué disimuladamente, con la mirada, a mi padre y vi cómo se tensó al inicio de las primeras notas y miró hacia otro lado del teatro, seguí su mirada y vi que estaba mirando a sus ex compañeros de banda. Todos tenían la misma expresión de tensión e interrogación. Sonreí para mis adentros, al menos se dirigían miradas.
Al terminar el vídeo, los chicos bajaron y el director empezó a dar los diplomas de graduados. Cuando acabó con las dos clases de cuarto, empezaron los de segundo. Yo me quedé para el último, a petición mía ya que el mío era "especial". Mi turno llegó, así que me levanté y subí al escenario.
Dani: Hola, buenas noches y enhorabuena a todos los graduados [Traté de no sonar nervioso].Primero agradecer a nuestros padres y profesores por aguantarnos durante todo el curso, que ha sido bastante duro, nuestros agobios entre estudios, preparativos para la selectividad y un largo etcétera que hemos preferido obviar porque... Aún somos adolescentes y nuestro deber es mostrar rebeldía [Se escuchó los murmullos de todo el mundo y algunas risas]. Muchas gracias por apoyarnos [Sonreí y busqué un punto en el polideportivo hasta que lo encontré]. Desde que entramos en primero de la ESO, han pasado ya unos cuantos años, veníamos siendo aun unos niños y aquí hemos crecido, conocido a gente nueva, hemos empezado a tener contacto con gente que siempre había estado a nuestro lado pero con la que nunca habíamos tenido relación, hemos perdido algunas amistades y ganado otras [Hice una pausa y miré mi folio, empezaban las indirectas]. ¿Sabéis? No soy un experto en temas de la amistad pero sé que, si era una amistad desde la niñez la que se ha perdido, hay que buscar la manera de recuperarla. Por nada hay que dejar perder el contacto con la gente a la a que verdaderamente quieres [Busqué a los cinco componentes de Auryn y los miré fijamente uno a uno, viendo cómo me miraban serios y algunos bajaban la mirada o la dirigían hacia otro lado] y tampoco hay que permitir que por problemas de otros te aparten de los tuyos [Acabé con la primera parte de la indirecta]. Hemos terminado una nueva etapa, ahora dejamos de ser adolescentes para pasar a ser mujeres y hombres, graduados y encaminados a la universidad, la mayoría [Volví mi mirada hacia mi punto de referencia inicial]. Yo,hoy, soy el hombre que soy gracias a la educación que me han dado mis padres, pero no solo ellos. Sino también a mis tíos y tías [Los miré a todos] .Mi padre y mis tíos me ayudaron a creer que los sueños se cumplen, así que no dejéis que nadie os los pisotee. Ánimo y mucha suerte [Di por finalizado mi discurso y les hice la seña a las chicas para que pusieran el vídeo mientras todos en el teatro aplaudían].
La semana se pasó entre los últimos exámenes, estudios para la selectividad, preparativos para la graduación y la fiesta fin de curso. La compartiríamos con los de cuarto de la ESO y a ellos se les había ocurrido prepararla como si fuera un fin de curso americano, con el típico baile y toda la historia.
La verdad es que yo de romántico, me estoy dando cuenta, tenía poco y tampoco me interesaba tener más aunque puede que necesitara un poco más para conquistar a la chica que me gustaba. Quién sabe, en los bailes esos americanos, al menos en los de las películas, suele pasar de todo y mi chica especial podría darse cuenta que también siente algo por mí y aceptara ser mi novia ¿no? Soñaba demasiado, ya era mucho solo desear que ella sintiera algo por mí.
Terminé de ponerme el traje y bajé al salón para que me ayudaran con la corbata, algo que habían puesto las cuatro pavas de mi clase como obligatorio en los chicos y yo no sabía anudármela.
María: Qué guapo estás, cariño.
Dani: Estoy patético.
Cristina: Preferirías un chándal o unos vaqueros ¿verdad?
Dani: Son más cómodos.
Dani P: Pero no te quejes que es tu día.
Dani: Y el de trescientas personas más.
María: Cielo, ¿te pasa algo?
Dani: Estoy nervioso.
María: Tranquilo, eso se pasa pronto y, cuando te quieras dar cuenta, ya estarás en la fiesta.
Dani P: Cuidado en beber que aún no eres mayor de edad.
Dani: Papá, no soy un crío y sé lo que tengo que hacer.
María: Anda vamos que al final llegaremos tarde y no os peleéis más, por favor.
Dani y Dani P: A la orden capitana [Hicimos un saludo militar].
María: Pavos.
Cristina: Tal para cual [Las dos rieron].
Mientras mi hermana y mi padre salían a la calle, mi madre se me acercó para atarme la corbata.
María: Sé que puede ser algo de lo que no debo enterarme, pero, Dani, soy tu madre, te conozco y sé que algo te preocupa y no quieres que nos enteremos, pero sea lo que sea, puedes estar tranquilo, que nada te preocupe y sonríe siempre, nada por muy grave que sea debe amargarte el día.
Dani: Gracias, mamá. Siempre sabes qué decirme y cuándo para hacerme sentir bien [La abracé].
María: Es mi trabajo como madre [Me miró dulcemente].
Dani: Yo... Es por una chica que me gusta y mucho, pero ella no quiere saber nada de mí porque piensa que soy un chulo.
María: Enséñale tu verdadera cara, tu interior, pero solo si piensas que esa chica vale la pena, que no va a hacerte daño o usarte. La mala fama de jugar con los sentimientos la suelen tener los hombres, pero hay mujeres muy frescas y no quiero que nadie te haga daño, así que solo lánzate y enséñale tu verdadero yo si estás seguro de que tiene sentimientos nobles contigo.
Dani: Gracias mamá, por todo. Eres mi ídolo.
María: Solo soy tu madre y no quiero que nada malo te pase [Me sonrió y me acarició la mejilla].
La abracé y salimos fuera donde mi padre y mi hermana nos esperaban ya montados en el coche.
Tras quince minutos llegamos al teatro, por allí estaban los chicos y sus padres.
Dani: Mamá, voy a buscar a mis amigos.
María: Vale, nosotros estaremos por aquí.
Dani: Vale.
Entré dentro del teatro y me fui a un lugar donde poca gente pudiera verme junto con los chicos.
Rubén, Lucas, Javier: Enhorabuena.
Dani: Gracias.
Rubén: ¿Estáis listos? Yo estoy que tiemblo de nervios.
Lucas: Yo estoy igual, esperemos que sirva de algo.
Javier: Servirá y para llevarnos un nuevo castigo.
Dani: Después de que despotriquen sobre nosotros toda sarta de palabras incluso inexistentes.
Cristina: ¿Quién eres tú y qué has hecho con el mal hablado de mi hermano mayor?
Me giré y vi a mi hermana con Jesús, Julia, Clara, Nuria y Lucía. Wow, estaban todas muy guapas pero Lucía... Tragué saliva y me quedé completamente embobado con ella.
Lucas: Tierra llamando a Dani, tío espabila.
Dani: ¿Qué?
Javier: Que te has quedado babeando jajajaja
Dani: Idiota ¬¬
Jesús: ¿Estáis listos?
Rubén: Nerviosos.
Clara: ¿Saldrá cómo queréis?
Javier: Eso esperamos.
Lucía: ¿Qué pasa si falla?
Dani: Tenemos el plan B.
Lucía: No es por ser pesimista, pero ¿qué pasa si también fallase el plan B?
Lucas: Pesimista no, lo siguiente. Joer, Lucía.
Lucía: Tienes que entenderme, no comprendo que así, de buenas a primeras, Nico acepte hablar con nosotros y respondernos a todas nuestras dudas.
Dani: Te entiendo porque estoy igual, todos estamos igual. Pero si lo hace es por algo, algo que nos contará también ese día.
Lucía: ¿Cómo estás tan seguro?
Dani: Porque antes de juzgar a nadie, prefiero darle una oportunidad.
Lucía: ¿Qué has querido decir con eso?
Dani: Mira, sé que no te caigo bien, que no me soportas, pero no entiendo el por qué. Más bien no sé el por qué y me gustaría que me lo dijeras.
Lucía: ¿Para qué?
Dani: Para arreglar lo que haya podido hacer mal. Lucía, yo... Nos conocemos desde pequeños y siempre he tenido una unión especial tanto con tu hermano como contigo y no me gustaría perderla por más que nuestros padres se empeñen en tenernos separados.
Lucía: Esto no tiene nada que ver con la separación de nuestros padres.
Dani: ¿Entonces?
Lucía: Dani yo...
X: Lucía, te estábamos buscando.
Nos giramos y vimos a dos de las amigas de Lucía, sin darnos cuenta, los chicos nos habían dejado solos.
Y: Ya va a empezar y, Dani, a ti también te está buscando Sandra.
Dani: Vale, gracias [Les sonreí].
Miré a Lucía, pero ella agachó la mirada y se fue con sus amigas. ¡Mierda! Había estado a punto de decirme qué le pasaba conmigo. Pero como que me llamaba Dani Fernández, eso lo averiguaba.
X: ¡Dani!
Me giré y vi a Sandra...
Dani: ¿Sí?
Sandra: Te estaba gustando, serás mi pareja ¿no?
Dani: ¿Qué te hace pensar eso?
Sandra: Porque hay algo especial que nos une a nosotros.
Dani: ¿Y eso es...?
Sandra: Tú me gustas y está claro que te gusto, no veo el por qué no debamos estar juntos.
Dani: Yo lo veo clarísimo.
Sandra: ¿Ah sí?
Dani: Sí, puede ser que yo te guste, pero en eso de que tú me gustas, estás muy equivocada. No quiero herirte ni ser brusco, pero no eres mi tipo de chica.
Sandra: ¿Entonces cuál es tu tipo de chica?
Dani: En una chica busco todo lo contrario a lo que tú tienes, lo siento.
Sandra: Eres un imbécil.
Dani: Gracias.
Me miró con odio y se fue dejándome solo. Suspiré y me giré viendo así cómo alguien nos había estado espiando. Intenté ver quién era, pero no pude. ¿Quién habría sido? Bah, me daba igual. No había hecho nada malo, solo dejarle claro a Sandra que ni me gustaba ni me iba a gustar, a ver si así me dejaba en paz.
Fui con mis amigos que, desde que empecé con el plan, los había tenido muy abandonados.
Dani: Hola chicos.
Luis: Hombre hola [Rió dándome en el hombro].
Dani: ¿Qué tal?
Jaime: Nosotros bien ¿y tú?
Dani: Bien.
Guille: Eh, que ya le has dado esquinazo a Sandra ¿no?
Dani: ¿Cómo te has enterado?
Guille: Ha venido con cara de cuerno quemado a decirnos lo imbécil que eres.
Dani: ¿Enserio?
Miguel: Y tan enserio jajaja ¿Qué le has dicho?
Dani: Que no quería hacerle daño, pero que no es mi tipo, que yo busco en una chica justo lo contrario que ella tiene.
Luis: Eres mi ídolo.
Dani: ¿Por qué?
Luis: Joer, le has dado esquinazo de una y te has quedado tan pancho.
Dani: Es que por Sandra no siento nada, así que no ha sido nada difícil, aunque sí me siento un poco mal porque ella esté dolida.
Guille: No tienes culpa de nada, las alas se las ha puesto ella solita y de aquí a dos días, mínimo, ya tiene a otro por el que babear.
Dani: Gracias, chicos.
Miguel: Ahora otro tema que también tiene que ver contigo, ¿qué va a pasar con la chica que te gusta?
Dani: ¿Por qué no hablamos mejor de la que te gusta a ti?
Miguel: Porque a ella le gusta otro y ya no tengo nada que hacer.
Luis: ¿Por qué? Lucha por ella.
Miguel: No sé...
Guille: No sabes, no. Si no lo intentas, no conseguirás nada y quedarás como un idiota.
Dani: Haz caso al filósofo [Me burlé].
Luis: ¿Y tú?
Dani: Yo ya he hablado con ella, pero Sandra nos ha interrumpido cuando me iba a decir qué le pasa conmigo.
Miguel: Menuda inoportuna.
Dani: Bastante.
Escuchamos unas voces a través de los altavoces, así que todos nos giramos hacia el escenario. Eran algunas chicas de cuarto de la ESO.
X: Hola, Dani Fernández ¿estás por ahí? Necesitamos que subas un momentito.
Guille: Corre Dani [Se burló].
Puse los ojos en blanco y subí al escenario. Había llegado la hora...
Dani: ¿Ya?
Luna: Sí, está todo listo. Primero comenzamos nosotros que somos "menos" importantes porque no nos vamos del instituto y después vosotros.
Dani: Vale, aquí esta el pendrive. Cuando acabe de hablar le dais al único vídeo que hay.
Inés: Vale.
Bajé y, en nada de tiempo, Lucas y Javier se me acercaron.
Lucas: ¿Es normal que esté tan nervioso?
Dani: Yo también lo estoy.
Javier: ¡Ánimo!
Nos miramos, suspiramos casi al mismo tiempo y cada uno nos fuimos a sentar donde nos tocaba. Estaba muy nervioso y esperaba que todo saliera como esperábamos.
Subieron una chica y un chico del último curso de ESO y comenzaron con su discurso. Pusieron varias fotos y, al final, un vídeo con una canción bastante conocida para mis padres y el resto de Auryn y sus mujeres: Don't Give Up My Game. Busqué disimuladamente, con la mirada, a mi padre y vi cómo se tensó al inicio de las primeras notas y miró hacia otro lado del teatro, seguí su mirada y vi que estaba mirando a sus ex compañeros de banda. Todos tenían la misma expresión de tensión e interrogación. Sonreí para mis adentros, al menos se dirigían miradas.
Al terminar el vídeo, los chicos bajaron y el director empezó a dar los diplomas de graduados. Cuando acabó con las dos clases de cuarto, empezaron los de segundo. Yo me quedé para el último, a petición mía ya que el mío era "especial". Mi turno llegó, así que me levanté y subí al escenario.
Dani: Hola, buenas noches y enhorabuena a todos los graduados [Traté de no sonar nervioso].Primero agradecer a nuestros padres y profesores por aguantarnos durante todo el curso, que ha sido bastante duro, nuestros agobios entre estudios, preparativos para la selectividad y un largo etcétera que hemos preferido obviar porque... Aún somos adolescentes y nuestro deber es mostrar rebeldía [Se escuchó los murmullos de todo el mundo y algunas risas]. Muchas gracias por apoyarnos [Sonreí y busqué un punto en el polideportivo hasta que lo encontré]. Desde que entramos en primero de la ESO, han pasado ya unos cuantos años, veníamos siendo aun unos niños y aquí hemos crecido, conocido a gente nueva, hemos empezado a tener contacto con gente que siempre había estado a nuestro lado pero con la que nunca habíamos tenido relación, hemos perdido algunas amistades y ganado otras [Hice una pausa y miré mi folio, empezaban las indirectas]. ¿Sabéis? No soy un experto en temas de la amistad pero sé que, si era una amistad desde la niñez la que se ha perdido, hay que buscar la manera de recuperarla. Por nada hay que dejar perder el contacto con la gente a la a que verdaderamente quieres [Busqué a los cinco componentes de Auryn y los miré fijamente uno a uno, viendo cómo me miraban serios y algunos bajaban la mirada o la dirigían hacia otro lado] y tampoco hay que permitir que por problemas de otros te aparten de los tuyos [Acabé con la primera parte de la indirecta]. Hemos terminado una nueva etapa, ahora dejamos de ser adolescentes para pasar a ser mujeres y hombres, graduados y encaminados a la universidad, la mayoría [Volví mi mirada hacia mi punto de referencia inicial]. Yo,hoy, soy el hombre que soy gracias a la educación que me han dado mis padres, pero no solo ellos. Sino también a mis tíos y tías [Los miré a todos] .Mi padre y mis tíos me ayudaron a creer que los sueños se cumplen, así que no dejéis que nadie os los pisotee. Ánimo y mucha suerte [Di por finalizado mi discurso y les hice la seña a las chicas para que pusieran el vídeo mientras todos en el teatro aplaudían].
Volví a mirar a mis padres y mis tíos y pude ver cómo se tensaban al escuchar que la canción del vídeo era Volver. Pero eso no era todo ya que, al finalizar el vídeo me había encargado de poner unos créditos en los que se incluía:
Canción: Volver, AURYN.
Volví a dar las gracias por todo y bajé del escenario para sentarme en mi sitio.
El director comenzó a llamarnos uno a uno para darnos nuestros diplomas de graduados y, algo más de una hora, salimos rumbo al instituto, donde sería la fiesta fin de curso.
Fue en el polideportivo, aprovecharon que era bastante grande y las gradas se podían plegar. Estaba todo adornado con cintas, globos, carteles... Demasiado cargado. Al fondo del polideportivo, había un escenario con un equipo de música y micrófonos. Justo delante del escenario, había un espacio enorme que hacía de pista de baile y, tras ella, estaban todas las mesas. Me quedé extrañado cuando Lucas se me acercó de repente.
Lucas: Mi padre dice que vayas con él.
Dani: La hora ha llegado.
Lucas: Voy contigo.
Dani: No, se supone que la culpa de todo esto la tengo yo y prefiero que siga siendo así.
Lucas: Pero fue mi idea y todos estamos metidos también.
Dani: Pero si nos castigan a todos es menos probable que podamos hablar con Nico, en cambio si me castigan solo a mí, podréis ir los demás.
Lucas: Pero...
Dani: Hazme caso, de aquí no va a salir nada bueno. Aparte, tú tienes que disfrutar del baile.
Lucas: No me lo recuerdes [Suspiró].
Dani: Aprovecha que voy a tenerlos ocupados y saca a bailar a ya sabes quién ;)
Lucas: ¿Tú cómo sabes...?
Dani: Es un poco obvio [Reí]. Ahora me voy antes de que se desesperen.
Dani: La hora ha llegado.
Lucas: Voy contigo.
Dani: No, se supone que la culpa de todo esto la tengo yo y prefiero que siga siendo así.
Lucas: Pero fue mi idea y todos estamos metidos también.
Dani: Pero si nos castigan a todos es menos probable que podamos hablar con Nico, en cambio si me castigan solo a mí, podréis ir los demás.
Lucas: Pero...
Dani: Hazme caso, de aquí no va a salir nada bueno. Aparte, tú tienes que disfrutar del baile.
Lucas: No me lo recuerdes [Suspiró].
Dani: Aprovecha que voy a tenerlos ocupados y saca a bailar a ya sabes quién ;)
Lucas: ¿Tú cómo sabes...?
Dani: Es un poco obvio [Reí]. Ahora me voy antes de que se desesperen.
Suspiré y fui hacia la salida del polideportivo, allí estaban los cinco, por separado y sin mirarse, esperándome. Pasé entremedio de ellos y me dirigí a las clases. Alguna tendría que estar abierta y así podríamos hablar mejor. Entramos a una al final del pasillo, me senté encima de una mesa y esperé a que comenzaran a hablar. Pero nada de lo que comenzaron a decir fue dirigido hacia mí, sino a mi padre...
David: ¿Tú estás tonto?
Carlos: Hicimos un acuerdo.
Álvaro: Te dije que lo controlaras, que esto podría pasar.
Blas: Se han dado cuenta, espero que estés contento.
Dani P: Yo no tengo la culpa y no solo ha sido Dani, vuestros hijos también se acercan a los míos.
Álvaro: Pero...
Dani: ¿Hacía cuánto que nos os dirigíais la palabra? [Los interrumpí].
Dani P: No te metas.
Dani: Claro que me meto, porque esto ya no es solo asunto vuestro, nosotros, vuestros hijos, estamos de por medio.
David: No si os hubieseis mantenido al margen.
Dani: Eso es un poco difícil ya que dos de vuestros hijos son mis primos y el resto como si lo fueran. Nos hemos criado juntos, ¿enserio pensabais que no nos íbamos a acordar aunque fuera de algo?
Dani P: Eso era lo que esperábamos [Suspiró]. Al menos de los demás.
Dani: Es un poco ridículo, los que menos se acuerdan son Cristina y Jesús y porque tenían seis años. Los demás somos mayores y sí que nos acordamos.
Blas: Mira, Dani, nosotros hicimos un pacto hace un tiempo y prometimos manteneros al margen por vuestra seguridad, así que por favor no hagas las cosas más difíciles y mantente al margen tanto de lo que nos haya hecho dejar de hablarnos como de los chicos.
Dani: Solo quiero, queremos, saber por qué os separasteis, no como Auryn, sino como hermanos.
David: Es algo que solo nos incumbe a nosotros.
Carlos: Lo decidimos por nuestro propio pie y fue la mejor decisión.
Dani P: Así que trata de mantenerte al margen de todo esto, ¿sí?
Álvaro: De todo esto y de mi hija.
Dani: ¿Sigues con la idea de "Dani, no quiero a Dani Peque cerca de mi princesita"? [Imité su voz y logré relajar los ánimos ya que todos lucharon por no reírse]. Como dijo Carlos, lo malo que tengo es mi padre, después de eso soy un chico normal [Seguí bromeando para que no se caldease demasiado el ambiente].
Álvaro: Hablo completamente enserio, lo más seguro para vosotros es que no esteis juntos.
Dani: Cómo vosotros mismos sabréis, en el corazón no se manda.
Me bajé de la mesa y salí de la clase. Lo tenía claro, yo quería a Lucía, la quería bien y por un estúpido pacto entre nuestros padres no la iba a dejar de querer de la noche a la mañana a no ser que me dieran una buena razón.
La fiesta se acabó sobre la una y yo, en vez de irme con mi curso a seguir celebrando, preferí irme a casa. Estaba cansado y quería golpear algo.
Los días fueron pasando entre los exámenes de selectividad, que aprobé con buenas notas, y por fin llegó el ansiado día de la quedada con Nico. Mi padre no me había castigado, más bien no me había vuelto a hablar con él desde la fiesta, era igual o más cabezota que él y no pensaba dar mi brazo a torcer a menos que me pidiera perdón y me diera una buena explicación.
Llegué con mi hermana a la cafetería y, una vez estuvimos los diez, entramos a coger una mesa para todos. Nico llegó veinte minutos después de habernos sentado.
Nico: Vaya, estáis muy cambiados desde la última vez que os vi [Se sentó en el sitio que quedó libre].
Todos: Hola.
Nico: No todos estáis muy confiados con que os vaya a decir la verdad ¿eh? [Nos miró uno a uno].
Lucas: ¿Cómo lo sabes?
Nico: Porque yo tampoco lo estaría.
Lucía: ¿Entonces por qué tenemos que confiar en ti?
Nico: Porque estoy dispuesto a contaros toda la verdad.
Javier: ¿Qué ganas tú contándonos todo esto?
Nico: Que cinco idiotas dejen de hacer el pavo y de sufrir, yo también quiero que vuelvan a unirse por que sé que por separado no hacen nada más que pasarlo mal.
Nuria: ¿Qué relación tienes tú con nuestros padres?
Nico: Empecemos por el principio para que nos os perdáis ¿vale?
Todos asentimos y le prestamos atención, acababa de empezar lo que tanto deseábamos.
Nico: Valentina y Mayte eran mis mejores amigas, aunque siempre estuve enamorado de Valentina y Mayte me echaba una mano. Necesité trabajo para conseguir mi propio dinero e independizarme por completo de mis padres, así que entré en una cafetería a la que, al poco tiempo entró una chica: María. Al principio casi ni hablábamos pero porque ella siempre ha sido tímida. Un buen día me atreví a entablar una conversación con ella, terminó por contarme todo acerca de su chico, Dani. A principios de verano se fue al pueblo y volvió a finales junto con David. Al resto me los presentaron ellos un tiempo después y fuimos amigos.
Rubén: ¿Qué sabes acerca de lo de la separación de nuestros padres?
Nico: Pues que fue cuando descubrieron quiénes estaban detrás de que el avión se estrellara que decidieron separarse y separaros.
Todos: ¿Qué?
Lucía: ¿Fue provocado?
Nico: Y tanto.
Javier: Dinos qué sabes más acerca del accidente, por favor.
Nico: Sé que ellos no querían ir, principalmente porque tenían un mal presentimiento, pero aceptaron por la insistencia de su mánager y por las fans que tenían allí.
Clara: Nuestros padres nos contaron que, tras el accidente y que Blas recuperara la memoria, se volvieron a poner manos a la obra con Auryn, ¿qué pasó para que se separaran?
Nico: Descubrieron que, quienes estaban detrás del accidente, eran personas cercanas a ellos, trataron de averiguar más, pero les llegó un anónimo diciendo que, si no se separaban, las consecuencias terminaríais pagándolas vosotros.
Carlos: Hicimos un acuerdo.
Álvaro: Te dije que lo controlaras, que esto podría pasar.
Blas: Se han dado cuenta, espero que estés contento.
Dani P: Yo no tengo la culpa y no solo ha sido Dani, vuestros hijos también se acercan a los míos.
Álvaro: Pero...
Dani: ¿Hacía cuánto que nos os dirigíais la palabra? [Los interrumpí].
Dani P: No te metas.
Dani: Claro que me meto, porque esto ya no es solo asunto vuestro, nosotros, vuestros hijos, estamos de por medio.
David: No si os hubieseis mantenido al margen.
Dani: Eso es un poco difícil ya que dos de vuestros hijos son mis primos y el resto como si lo fueran. Nos hemos criado juntos, ¿enserio pensabais que no nos íbamos a acordar aunque fuera de algo?
Dani P: Eso era lo que esperábamos [Suspiró]. Al menos de los demás.
Dani: Es un poco ridículo, los que menos se acuerdan son Cristina y Jesús y porque tenían seis años. Los demás somos mayores y sí que nos acordamos.
Blas: Mira, Dani, nosotros hicimos un pacto hace un tiempo y prometimos manteneros al margen por vuestra seguridad, así que por favor no hagas las cosas más difíciles y mantente al margen tanto de lo que nos haya hecho dejar de hablarnos como de los chicos.
Dani: Solo quiero, queremos, saber por qué os separasteis, no como Auryn, sino como hermanos.
David: Es algo que solo nos incumbe a nosotros.
Carlos: Lo decidimos por nuestro propio pie y fue la mejor decisión.
Dani P: Así que trata de mantenerte al margen de todo esto, ¿sí?
Álvaro: De todo esto y de mi hija.
Dani: ¿Sigues con la idea de "Dani, no quiero a Dani Peque cerca de mi princesita"? [Imité su voz y logré relajar los ánimos ya que todos lucharon por no reírse]. Como dijo Carlos, lo malo que tengo es mi padre, después de eso soy un chico normal [Seguí bromeando para que no se caldease demasiado el ambiente].
Álvaro: Hablo completamente enserio, lo más seguro para vosotros es que no esteis juntos.
Dani: Cómo vosotros mismos sabréis, en el corazón no se manda.
Me bajé de la mesa y salí de la clase. Lo tenía claro, yo quería a Lucía, la quería bien y por un estúpido pacto entre nuestros padres no la iba a dejar de querer de la noche a la mañana a no ser que me dieran una buena razón.
La fiesta se acabó sobre la una y yo, en vez de irme con mi curso a seguir celebrando, preferí irme a casa. Estaba cansado y quería golpear algo.
Los días fueron pasando entre los exámenes de selectividad, que aprobé con buenas notas, y por fin llegó el ansiado día de la quedada con Nico. Mi padre no me había castigado, más bien no me había vuelto a hablar con él desde la fiesta, era igual o más cabezota que él y no pensaba dar mi brazo a torcer a menos que me pidiera perdón y me diera una buena explicación.
Llegué con mi hermana a la cafetería y, una vez estuvimos los diez, entramos a coger una mesa para todos. Nico llegó veinte minutos después de habernos sentado.
Nico: Vaya, estáis muy cambiados desde la última vez que os vi [Se sentó en el sitio que quedó libre].
Todos: Hola.
Nico: No todos estáis muy confiados con que os vaya a decir la verdad ¿eh? [Nos miró uno a uno].
Lucas: ¿Cómo lo sabes?
Nico: Porque yo tampoco lo estaría.
Lucía: ¿Entonces por qué tenemos que confiar en ti?
Nico: Porque estoy dispuesto a contaros toda la verdad.
Javier: ¿Qué ganas tú contándonos todo esto?
Nico: Que cinco idiotas dejen de hacer el pavo y de sufrir, yo también quiero que vuelvan a unirse por que sé que por separado no hacen nada más que pasarlo mal.
Nuria: ¿Qué relación tienes tú con nuestros padres?
Nico: Empecemos por el principio para que nos os perdáis ¿vale?
Todos asentimos y le prestamos atención, acababa de empezar lo que tanto deseábamos.
Nico: Valentina y Mayte eran mis mejores amigas, aunque siempre estuve enamorado de Valentina y Mayte me echaba una mano. Necesité trabajo para conseguir mi propio dinero e independizarme por completo de mis padres, así que entré en una cafetería a la que, al poco tiempo entró una chica: María. Al principio casi ni hablábamos pero porque ella siempre ha sido tímida. Un buen día me atreví a entablar una conversación con ella, terminó por contarme todo acerca de su chico, Dani. A principios de verano se fue al pueblo y volvió a finales junto con David. Al resto me los presentaron ellos un tiempo después y fuimos amigos.
Rubén: ¿Qué sabes acerca de lo de la separación de nuestros padres?
Nico: Pues que fue cuando descubrieron quiénes estaban detrás de que el avión se estrellara que decidieron separarse y separaros.
Todos: ¿Qué?
Lucía: ¿Fue provocado?
Nico: Y tanto.
Javier: Dinos qué sabes más acerca del accidente, por favor.
Nico: Sé que ellos no querían ir, principalmente porque tenían un mal presentimiento, pero aceptaron por la insistencia de su mánager y por las fans que tenían allí.
Clara: Nuestros padres nos contaron que, tras el accidente y que Blas recuperara la memoria, se volvieron a poner manos a la obra con Auryn, ¿qué pasó para que se separaran?
Nico: Descubrieron que, quienes estaban detrás del accidente, eran personas cercanas a ellos, trataron de averiguar más, pero les llegó un anónimo diciendo que, si no se separaban, las consecuencias terminaríais pagándolas vosotros.
Julia: No entiendo...
Nico: ¿Qué no entiendes?
Julia: Han pasado por cosas no tan fuertes, pero sí por muchos obstáculos. ¿Por qué por ese anónimo sí lo hicieron?
Nico: Porque tocaron sus fibras sensibles, vosotros.
Nico: Porque tocaron sus fibras sensibles, vosotros.
Todos nos quedamos en silencio, era algo difícil de digerir. Miré a Cristina que estaba sentada a mi lado cabizbaja, no había hablado nada y se notaba que estaba mal, así que, sin pensarlo, la abracé.
Dani: Tranquila peque, todo va a salir bien [Le susurré].
Ella asintió y me devolvió el abrazo.
Nico: Bueno chicos, si no tenéis más dudas, tengo que irme. Pero tenéis mi número, para cualquier cosa me llamáis. No importa la hora ¿vale?
Todos asentimos, nos despedimos de él y se fue.
Todos asentimos, nos despedimos de él y se fue.
Lucía: No puedo creerme que se separasen por eso...
Nuria: Y menos que nos mantengan separados.
Rubén: ¿Y por qué no? [Las miró] Es una razón comprensible aunque no del todo favorable para nosotros.
Lucía: ¿Después de todo lo que pasaron?
Dani: Pues sí [La miré].
Nuria: No acabo de creerle... [Dijo pensativa].
Lucas: No tienes por qué desconfiar.
Javier: Yo estoy con los chicos, nuestros padres hacen cualquier cosa con tal de defendernos y eso es justamente lo que hicieron.
Cristina: Pero nosotros sabemos que el accidente fue precisamente por Auryn, vale que se hubieran separado como grupo musical, pero ¿por qué como hermanos?
Jesús: Sería por lo que ponía en el anónimo.
Lucía: Yo estoy con Cristina.
Julia, Clara y Nuria: Y yo.
Todos suspiramos, acabábamos de hacer dos bandos chicos y chicas y así no íbamos a llegar a ningún lado.
Nuria: ¿Ahora qué?
Dani: Seguimos con el plan.
Clara: Pero si supuestamente creemos a Nico, ¿con qué plan vamos a seguir?
Dani: Sabemos lo que les pasó para que se separaran, pero no que vuelvan a unirse, que era nuestro plan inicial.
Dani: Sabemos lo que les pasó para que se separaran, pero no que vuelvan a unirse, que era nuestro plan inicial.
Lucas: Tenemos que ver cómo hacer que se reúnan los cinco...
Dani: Será difícil después de lo de la fiesta.
Lucía: ¿Entonces?
Dani: No sé, vamos a pensar entre todos y cuando se nos ocurra algo nos lo contamos y vemos qué pasa.
Dani: No sé, vamos a pensar entre todos y cuando se nos ocurra algo nos lo contamos y vemos qué pasa.
Lucas: Nosotros nos tenemos que ir ya.
Javier: Nosotros también.
Rubén: Mi padre me está llamando ya...
Dani: Hablamos por WhatsApp.
Todos: Adiós.
Cristina: Dani, papá viene a recogernos.
Dani: Yo no voy con papá.
Cristina: ¿Por qué? Dani, no le hagas esto. Él también lo está pasando mal.
Dani: Lo sé pequeña, pero exprimiendo un poco podremos sacar algo más.
Cristina: ¿No puedes exprimir de otra forma?
Dani: Oye, que no me va a hacer mal andar un poco. Además, se supone que tú estabas con una amiga.
Dani: Oye, que no me va a hacer mal andar un poco. Además, se supone que tú estabas con una amiga.
Cristina: Pero nos hemos podido encontrar, anda vente con nosotros.
Dani: ¿Por qué insistes tanto?
Cristina: No sé, pero siento algo aquí [Se llevó la mano al pecho].
Dani: Tranquila, eso es por todo lo que nos ha contado Nico.
Cristina: Eso espero...
Le sonreí, le di un beso en la cabeza mientras la abrazaba y esperé con ella a que mi padre llegara.
Dani P: Hola.
Dani: Yo voy andando, luego nos vemos en la casa.
Dani P: Como quieras.
Cristina: Dani... Con cuidado, por favor.
Dani: Tranquila.
Le sonreí y me fui andando.
No sé cuánto llevaba, pero noté algo extraño a mi espalda, como si alguien me persiguiera o me estuviera observando, pero pasé del tema. Seguro que eran imaginaciones mías... O puede que no. Ya que una furgoneta negra se paró en mitad de la calle y de ella bajaron dos personas con la cara tapada. Uno me cogió de los brazos por detrás e intentó inmovilizarme. Empecé a moverme y entonces el otro me dio un golpe, entonces ya no supe más.
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Muchísimas gracias por vuestra ayuda, Sara y Miryam :) <3
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Muchísimas gracias por vuestra ayuda, Sara y Miryam :) <3
viernes, 31 de mayo de 2013
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 7:
----Narra Javier----
Una semana duró el castigo y aunque se supone que prometí no volver a acercarme a los chicos... No lo cumplí.
Necesitaba hablar con los chicos y comenzar con los preparativos para que todo saliera en marcha. La verdad era que tenía mis dudas, Lucía nos había hecho ver un punto del que no me había dado cuenta. ¿Y si todo salía mal? Mejor no pensar en eso. Llegué al instituto y me fui con mi hermana hasta donde estaba Rubén.
Javier: Hola
Rubén: ¿Qué tal?
Javier: Bueno... ¿Y tú?
Rubén: Creo que igual... Esto tiene que acabarse ya.
Clara: Chicos, ¿enserio creéis que es buena idea enfadarlos?
Javier: No, pero es la única manera de tratar de sacarles algo.
Rubén: ¿No estás de acuerdo con la idea?
Clara: Sí lo estoy y os apoyo, pero no creo que sea una buena idea después de haber salido de un castigo, volver a liarla y entrar a otro...
Javier: Lo sabemos, pero creo que es la única manera de sacarles algo de la verdad.
Clara: ¿No será mejor a que esperéis que Nico le responda a Dani?
Lucas, Lucía y Julia: Hola.
Javier, Rubén y Clara: Hola.
Julia: Yo opino igual que Clara.
Lucía: Yo también, pero si no responde, tendremos que seguir adelante con el plan.
Lucas: Volveremos a estar castigados, pero puede que hayamos conseguido sacarles algo.
Nuria: ¿Y si no es así?
Javier: Entonces tocará pasar al plan C.
Lucas: ¿Se te ha ocurrido algo?
Javier: Sí, pero vamos a esperar a ver cómo salen los dos primeros y ya os cuento el mío. No va a ser nada eficaz ni es muy bueno, pero siempre hay que tener algo bajo la manga.
Rubén: Pues sí.
Dani: Buenos días.
Todos: Hola.
Lucas: ¿Y esa cara?
Dani: Ya me ha respondido Nico.
Javier: ¿Enserio?
Lucía: ¿Qué te dice?
Nuria: ¡Habla!
Dani: Tranquilidad [Rió]. Dice que va a venir a Madrid unos días por motivo de trabajo y que puede quedar con nosotros para que le preguntemos lo que queramos acerca de nuestros padres.
Lucía: ¿Así de fácil?
Dani: Sí.
Julia: ¿No te ha puesto ninguna pega ni nada?
Dani: Sé que parece raro, pero así es. Ahora quiero tratar otro tema.
Lucas: ¿Cuál?
Dani: Rubén, dile a tu hermano que con doce años y en primero de la ESO se piensa en aprobar, no en tener novia.
Javier: ¿Por qué lo dices?
Dani: Pasa mucho tiempo con mi hermana.
Lucía: No tiene nada de malo, son amigos y van a cumplir trece años.
Dani: No importa, aún son pequeños para ir pensando en eso.
Rubén: Estarán hablando sobre el trabajo que tienen que hacer juntos.
Dani: ¿Tienen que hacer un trabajo juntos? [Sonrió].
Rubén: Sí, creo que les queda terminarlo. Estarán hablando sobre si ir a la biblioteca, eso fue lo que me dijo mi hermano anoche.
Dani: Perfecto.
Javier: ¿Qué se te ha ocurrido?
Dani: Que vengan a mi casa y después venga Rubén a recoger a su hermano o vayan a la casa de él y yo después recojo a mi hermana.
Clara: ¿Y?
Dani: Nuestros padres nos reconocerán y no podrán decir nada porque las parejas de ese trabajo los han escogido los profesores, no entre ellos.
Rubén: Es verdad.
Javier: Se te ocurre cada cosa... La vas a liar.
Dani: No me importa.
Abrieron las puertas, por lo que tuvimos que despedirnos y entrar cada uno por nuestro lado a nuestras clases. Yo ahora me sentaba con Lucas ya que él se había cambiado a mi lado cuando comenzamos todo lo del plan. El día se pasó bastante aburrido y cuando terminó, nos volvimos a casa. Estuve hablando por WhatsApp con Rubén, seguiríamos adelante con el plan ya que Nico vendría después de la fiesta fin de curso.
Estaba todo preparado y solo quedaba una semana y poco más para la fiesta en la que se graduaría Dani, ¿qué pasaría? Solo esperaba que todo saliera bien porque... Nos íbamos a meter en un lío bastante gordo...----Narra Cristina----
Al final Jesús me dijo que quedaríamos en su casa para hacer el trabajo. Se suponía que no deberíamos vernos, hablarnos ni estar juntos, pero mi hermano pensó que sería una buena idea que mi padre, al llevarme a casa de mi compañero, se viera con David y Mayte y de ahí a ver qué pasaba. Todo un lío, pero Jesús y yo quedaríamos inmunes porque supuestamente no sabemos nada porque éramos muy peques y nadie nos había dicho nada.
Cristina: Papá, ¿me puedes llevar a la casa de mi compañero?
Dani P: Claro, ¿te ha dado la dirección?
Cristina: Sí.
Dani P: Entonces vamos.
Cogí todas mis cosas, le di un beso a mi madre en la mejilla y salí de casa con mi padre. Nos montamos en el coche y le di la dirección. Al llegar, aparcó y se bajó conmigo.
Cristina: Papá, no hace falta que te bajes y me lleves hasta la puerta [Me quejé, ¡me hacía sentir como una niña pequeña!].
Dani P: Solo quiero ver a tu compañero e interactuar con sus padres.
Puse los ojos en blanco y suspiré, en cuanto viera quiénes eran los padres...
Toqué el timbre un poco nerviosa por la reacción de mi padre, pero intenté que no se me notara por eso de que "yo no sabía nada". Mi hermanito y sus geniales ideas. Nos abrió el padre de Jesús, toma, encuentro y así de pronto. Sus caras eran... En fin, me tocaba actuar porque ellos se miraban un poco raro, no supe deducir si era sorpresa o miedo...
Cristina: Hola, vengo a hacer el trabajo con Jesús.
David: Sí, pasa.
Cristina: Adiós, papá.
Dani P: Adiós, luego llama para que vengamos a por ti.
Cristina: Vale.
Le di un beso en la mejilla y entré. En el salón estaban Jesús, Rubén y su madre.
Cristina: Hola [Dije tímida, ya que todos me miraban].
Mayte: Hola [Me sonrió].
Jesús: Hola Cris, ven vamos a mi habitación.
Cristina: Vale.
Cogió algunas cosas de la mesa y subimos por las escaleras hasta su habitación.
Jesús: ¿Quién te ha traído?
Cristina: Mi padre.
Jesús: ¿Han...?
Cristina: Se miraban a los ojos de forma extraña, pero no, no han hablado.
Jesús: Va a ser muy difícil.
Cristina: Bastante...
Dejamos el tema de lado y nos pusimos con nuestro trabajo.
Eran las ocho cuando lo acabamos.
Jesús: Listo, somos unos cracks.
Cristina: Sí... Jajajaja
Jesús: Cris...
Cristina: ¿Sí?
Jesús: Esto... Pues que los de cuarto de la ESO van a hacer una representación de un final de curso americano para la fiesta fin de curso y yo...
David: Hola, ¿habéis terminado? Cristina, tienes que llamar a tu padre.
Cristina: Sí, voy a llamarlo ya.
Me levanté y lo llamé. Poco menos de cinco minutos después, estaba mi padre esperándome en la puerta. Recogí mis cosas, me despedí de todos y subí al coche.
Dani P: ¿Habéis terminado el trabajo?
Cristina: Sí.
Dani P: ¿Te pasa algo?
Cristina: No, nada. Solo es que estoy un poco cansada [Mentí].
Dani P: Pues ahora a ducharte, cenar y a la cama.
Cristina: Papá ya no soy una niña pequeña.
Dani P: Para mí siempre serás mi pequeña.
Cristina: ¿Cómo mamá?
Dani P: Por supuesto [Me sonrió].
Llegamos a la casa, me bajé del coche y fui a mi habitación a dejar la mochila. Mi hermano vino detrás de mí, el interrogatorio empezaría...
Dani: ¿Qué ha pasado?
Cristina: Al llegar y tocar la puerta, nos abrió David con la buena suerte de que papá me ha acompañado a la puerta porque decía que quería "interactuar" [Hice las comillas con las manos] con el padre de mi compañero, se han quedado mirando fijamente y de manera extraña y David me dijo que entrara cuando le dije que iba a hacer el trabajo con su hijo.
Dani: ¿Cómo de manera extraña?
Cristina: No sé, como sorprendidos y... con miedo.
Dani: ¿Miedo?
Cristina: No sé, Dani. Era muy raro. Yo entré, pero David se quedó en la puerta con papá.
Dani: ¿Hablando?
Cristina: No sé, Dani. Entré al salón y después me fui a hacer el trabajo con Jesús.
Dani: Raro... Voy a hablar con Rubén a ver si él sabe algo más...
Cristina: Vale.
Dani: ¿Te pasa algo, Cris?
Cristina: Nada, ¿por?
Dani: No sé, pareces rara.
Cristina: Solo estoy cansada.
Dani: Pues a dormir temprano como las niñas buenas [Se burló].
Cristina: Idiota [Le tiré un cojín a la cara].
Mi hermano rió y salió de la habitación.
Una vez cenada, duchada y con todo preparado para el día siguiente, me tumbé en la cama lista para dormir, pero... No tenía sueño y tampoco estaba cansada. Lo que estaba pasando por mi cabeza era lo que casi me dijo Jesús en su casa. ¿Qué sería? La verdad era que... A mí Jesús me gustaba, pero era un imposible dado a que nuestros padres nos querían por separado y no juntos y, según todos, a los doce años no se tienen amores, solo amigos...
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