Los hechos y personajes de esta historia son ficticios, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia
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domingo, 27 de agosto de 2017
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 30:
viernes, 23 de junio de 2017
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 29
----Narra Clara----
Estaba en casa, tirada en el sofá leyendo un libro con las piernas sobre el regazo de mi padre cuando tocaron el timbre.
Ana: ¿Podéis abrir?
Carlos: Voy.
Me tiró del pie y me quejé sin levantar la vista, me encontraba en la parte más interesante. Mi padre volvió a tirar de mi pie, así que los bajé de su regazo y seguí leyendo, pero él me quitó el libro.
Clara: ¡Papá!
Carlos: Ve a abrir.
Clara: Tú has dicho que irías, cumple tu palabra.
Carlos: Oye, que soy tu padre.
Clara: Pero no mi jefe, así que no me des órdenes y devuélveme el libro.
Carlos: No.
Clara: ¡Papá!
Ana: Seguid discutiendo tranquilamente que yo abriré.
Carlos y Clara: Es su culpa-nos señalamos mutuamente.
Ana: Tal para cual-suspiró.
Le quité el libro a mi padre de las manos y le saqué la lengua mientras me ponía de pie.
Ana: Clara, tienes visita.
Clara: ¿Quién...?
Abrí los ojos mucho al ver aparecer a un Guillermo tímido detrás de mi madre.
Guille: Hola.
Solté el libro de cualquier manera y fui hacia él, dispuesta a sacarlo de la casa bajo la mirada atónita de todos.
Guille: Clara...
Clara: ¿Qué haces aquí?
Guille: Vengo a conocer a tus padres.
Clara: ¿Por qué?
Guille: Eso es lo que hacen los novios, presentarse a los padres.
Clara: ¿Cómo novios?
Guille: Clara, estás poniéndome muy nervioso con tantas preguntas. ¿Qué te ocurre?
Clara: Estoy muy nerviosa, nunca había estado en esta situación y, sinceramente, nunca me habría imaginado que vinieras a conocer a mis padres.
Guille: Pues los míos ya saben de ti y están deseando conocerte.
Abrí los ojos mucho y me noté sonrojar.
Guille: Pensé que sería buena idea, pero si no quieres...
Clara: No.
Puso una mueca y metió las manos en los bolsillos de sus vaqueros.
Clara: Es decir, no te vayas, puedes conocer a mis padres. Quiero que conozcas a mis padres.
Guille: ¿De verdad?
Clara: Aunque luego de conocer a mi padre puedas arrepentirte.
Guille: Ya Dani me ha advertido sobre él-rió.
Clara: Qué gracioso el peque.
Guille: Y Lucía me ha hecho un resumen bastante extenso sobre vuestros apodos.
Clara: Somos una familia demasiado extensa y nada centrada, espero que no quieras salir corriendo.
Guille: Solo si es en tu misma dirección.
Clara: Qué dulce-sonreí tierna.
Guille: ¿No merezco un beso?
Asentí y me puse de puntillas para darle un beso en la mejilla, pero al último momento, giró la cabeza y presionó sus labios sobre los míos. Nuestro primer beso.
Guille: Llevo un tiempo deseando poder hacer eso.
Carlos: Pues hasta que no hables conmigo no vas a poder repetirlo, muchachito.
Clara: Papá...
Ana: Pasad dentro.
Con un suspiro, le di la mano a Guille y entramos a la casa. Ni siquiera me dejaron sentarme al lado de mi novio, mis padres me sentaron entre ellos y él quedó frente a nosotros. Rodé los ojos, el primer acto estaba a punto de comenzar.
Carlos: ¿Qué intenciones tienes con nuestra niña?
Clara: No soy...
Ana: Sh, cariño, está hablando tu padre.
Clara: Mamá...
Carlos: Estoy esperando.
Guille: Tengo una hermana mayor y sé que para un padre ningún chico va a ser lo bastante bueno para su hija y que las intenciones que lleve tampoco van a ser las mejores, pero yo le aseguro que vengo sin nada oculto y que lo que siento por Clara no empezó hace tres días y tampoco se irá en tres más.
Esbocé una sonrisa emocionada y él se sonrojó. Era tan tierno. Miré a mis padres, que miraban a Guille sorprendidos, los había dejado sin palabras.
Clara: Papá, ahora somos nosotros los que estamos esperando.
Carlos: Pues...-Se aclaró la garganta.
Escuchamos la puerta, mi hermano acababa de llegar.
Javier: Hola-miró extrañado a Guille mientras lo saludaba-. ¿Qué haces aquí?
Guille: He venido a hablar con tus padres para salir formalmente con tu hermana.
Javier me miró con los ojos muy abiertos y una sonrisa pícara apareció en su cara. Negué con la cabeza en su dirección, pero no me sirvió de nada...
Javier: Clara tiene novio, Clara tiene novio-canturreó.
Mi padre soltó una carcajada y mi madre comenzó a cantar con mi hermano.
Me tapé la cara con ambas manos y sacudí la cabeza, tenía la teoría de que la locura de mi familia nacía en mis padres y que luego ellos se la habían pegado a los demás, porque esto no era normal.
----Narra Lucas----
Pasé a recoger a Nuria a su casa para ir a tomar algo con los chicos, hacía mucho que no estábamos todos juntos y nos apetecía una reunión.
Lucas: Hola, nena.
Nuria: Hola mi graciosillo.
Le di un beso y le cogí la mano para comenzar a andar mientras nos contábamos lo que habíamos hecho en los días que no nos habíamos visto. Al llegar a la cafetería, ya estaban todos esperándonos. Éramos muchísimos, tantos que habían tenido que unir tres mesas de las grandes para que pudiéramos sentarnos todos juntos. Por su puesto cada quien iba con su chico o chica, a excepción de Jesús que estaba solo y de Cristina que estaba sentada con un chico en otra mesa.
Nuria: ¿Por qué Cristina no se sienta con nosotros?
Dani: Ese no es su novio y en cinco minutos tiene que estar aquí o iré yo a por ella-gruñó.
Lucas: ¿Qué te pasa?
Lucía: No le gusta ese chico para su hermana.
Dani: Ese no va a tocar a mi hermana, me niego.
Lucas: Jesús, ¿por qué no vas tú a por ella?
Jesús: No nos hablamos, así que no pinto nada interrumpiendo su cita.
Julia: ¿Hasta cuándo vais a seguir así?
Jesús: Eternamente-se encogió de hombros-. Si vamos a hablar de esto me piro.
Rubén: ¿Pedimos?
Después de hacer nuestros pedidos, comenzamos a hablar entre todos de diversos temas y no me perdí las miradas furtivas que el pastelito le lanzaba a la pequeña. Estos dos críos...
Lucas: Podríamos darles la bienvenida a los nuevos a nuestra gran familia-llamé la atención de todos-. Debemos darles la bienvenida.
Nuria: ¿A qué te refieres?
Lucas: Una fiesta entre todos, nunca han participado en algo en lo que estemos los veinticinco juntos.
Clara: ¿Ya somos veinticinco?
Javier: Sí, hermanita.
Noa: Qué corte ¿no?-Marta asintió de acuerdo con ella.
Rubén: Si no habéis salido corriendo ya...-Se burló.
Julia: Cállate que Diego solo conoce a mis padres aún.
Dani: Pues muy mal, porque hay que presentar a toda la familia que somos una piña.
Clara: Un grupo de locos es lo que somos.
Lucas: Eso es cierto.
Lucía: Y nos hace únicos.
Julia: Únicos en nuestra especie, porque estamos como cabras.
Diego: Me estás asustando.
Nuria: Es menos de lo que hacemos parecer, también somos muy exagerados.
Guille: ¿Algo más que debamos saber antes de decidir si salir corriendo o no?-Rió.
Dani: Pues...
Clara: ¡Dani peque!
Dani: Soy solo Dani.
Lucía: Dani es tu padre, tú eres el pequeño Dani.
Dani: Y tú princesita.
Lucía: Lo sé.
Noa: Eso es otra cosa, no entiendo lo de los apodos, es tan... Es un lío.
Javier: Nuestros padres no podían llamarse por sus nombres y a nosotros nos toca cargar con ellos.
Lucía: Yo llevo con mucho orgullo el ser princesita.
Lucas: Tú no cuentas, hermanita, no eres normal.
Javier: Si lo fueras no estarías con Dani-Se burló.
Solté una carcajada y le choqué la mano. Había sido buenísimo, aunque al peque no le hiciera ni pizca de gracia.
Estuvimos una hora más bromeando y tratando de tranquilizar a los nuevos integrantes de la familia hasta que decidimos irnos.
Al salir de la cafetería, le pedí a Nuria que me esperara un momento y fui hacia la esquina, intentando que cierta personita no se me escapara.
Lucas: Espera.
Se giró y me miró un tanto extrañada.
Cristina: ¿No ha podido venir mi hermano por sí mismo?
Lucas: Él no sabe que he venido detrás de ti-me encogí de hombros-. Quiero decirte algo.
Cristina: ¿Qué?-Se cruzó de brazos.
Lucas: Cris, sé lo que significa no saber quién eres, que las hormonas te revolucionen hasta el punto de convertirte en un rebelde y hacerles pasar a los que están a tu alrededor un mal rato, pero piensa si merece la pena enfadarte con el mundo.
Cristina: Agradezco tu consejo filosófico desinteresado, pero no estoy enfadada con el mundo, simplemente he tenido una cita.
Lucas: Te he visto besarle-abrió los ojos mucho-. He conseguido distraerlos, pero Jesús no te quitaba el ojo de encima.
Cristina: Ese es el problema, no deja de mirarme pero ni siquiera me habla, me retiró la palabra hace cinco años.
Lucas: Sé de buena fuente que has intentado hablar con él, pero quizás lo que necesite sea que tú des el primer paso.
Cristina: No lo veo claro, pero te lo agradezco graciosillo.
Lucas: Piénsalo, pequeña, puede ser tu puente hacia la felicidad.
Cristina:¿Estar con Nuria te ha vuelto un romántico o ya venías así de serie?
Lucas: Vengo así de serie-le guiñé un ojo-. Ven aquí, anda.
Sonrió y aceptó mi abrazo, la mecí un poco y le di un beso en la coronilla antes de soltarla.
Cristina: Gracias por esto, lo necesitaba-me sonrió mientras nos separábamos-. Pero no puedo esperar toda la vida a que se decida a dar el paso, debo continuar mi camino y si nuestro destino no es estar juntos, mientras antes lo asuma, antes conseguiré superarlo. Nos vemos.
Me dio un beso en la mejilla y siguió calle abajo.
Nuria: Qué tierno te ves haciendo de primo.
Me giré a verla y la miré interrogante.
Lucas: No hacía de primo, sino de amigo.
Nuria: ¿Tan mal están?
Lucas: Él no termina de dar el paso y ella parece buscar sustituirlo-negué con la cabeza-. Supongo que algún día acabarán por arreglarlo por ellos mismos.
Nuria: Son los pequeños de la familia, nosotros ya estamos escribiendo nuestras historias, ahora hay que dejar que ellos empiecen las suyas.
Lucas: Eres muy sabia-la abracé-. Y te quiero.
Nuria: Yo también te quiero mi graciosillo preocupado.
Reí y bajé mis labios hacia los suyos por un beso, mi niña tenía razón, cada quien escribe su historia cuando se siente preparado y con quién se siente preparado.
Lucas: Tengo una gran noticia.
Nuria: ¿Qué es?
Lucas: He acabado de mudarme, cuando quieras puedes ir a verlo.
Nuria: ¿Me invitarías a cenar para inaugurarlo?
Lucas: Cuando mi niña desee.
La volví a besar y pusimos rumbo a mi apartamento a celebrar que estábamos juntos, que nos queríamos y éramos felices.
**
Bueno... Tengo una aclaración que hacer. Después de leer, releer, estudiar y decidir, me he dado cuenta de que solo queda un capítulo para el final. Sí, mis pequeños están preparados para decir adiós y yo... No tanto, pero necesito dejarlos ir.
Una vez alguien me propuso hacer segunda parte de esta secuela, después de haberlo pensado mucho, he decidido que aquí me quedo, quiero avanzar en mis otras historias y está ya ha llegado a su adiós definitivo.
Me queda un capítulo que solo tengo que editar, el epílogo y, si os gusta la idea, ir publicando de vez en cuando algunos extras sobre ellos, por si os da curiosidad saber qué ocurre después del final. Espero vuestra opinión.
Un beso enorme y gracias por todo!!
miércoles, 12 de abril de 2017
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 28:
Después del gran almuerzo por el cumpleaños de Nuria, me senté en el escalón del porche con un suspiro, esperando tener un momento de intimidad, pero en apenas cinco segundos me vi rodeado por los chicos.
Lucas: Se supone que el solitario es Javier, a ti te corresponde pastelito-se burló.
Javier: No eres gracioso.
Rubén: Podría ser solitario si me dejarais estar un rato solo.
Dani: ¿Mal de amores?
Rubén: Es probable.
Jesús: Es imposible que podamos ayudarte si no te dejas.
Rubén: Tal vez no quiera ayuda.
Jesús: Y así te va.
Javier: ¿Qué es lo que pasa?
Rubén: Estoy estancado en mi vida amorosa y mi hermanito cree que es Cupido o algo así.
Jesús: Y tú idiota.
David: Si vuelvo a oíros insultaros, os la vais a cargar.
Rubén: Ya no somos niños.
David: Pero yo sigo siendo vuestro padre.
Blas: Nunca pensé que le oiríamos tan serio.
Álvaro: Yo tampoco-se rió.
David: ¿Alguien puede contarme qué es lo que le pasa a mi hijo mayor?
Lucas: Somos incapaces de sacarle nada.
Rubén: Es una tontería.
Carlos: Nosotros no nos preocupamos por tonterías, siempre que lo hacemos es por algo serio.
Suspiré y me pasé una mano por el pelo, estaba claro que hasta que no les contara algo no me dejarían tranquilo.
Rubén: Es por Marta.
Dani: ¿Tu ex?
Rubén: En realidad nunca lo dejamos-me encogí de hombros-. Discutimos por algo en lo que no coincidimos y no hemos vuelto a ser los mismos del principio... Es como si estuviésemos por el simple hecho de estar.
David: ¿Te ha dicho ella algo al respecto?
Rubén: No, pero eso no quiere decir que no piense.
Dani P: Hay que tener cuidado cuando las mujeres piensan.
Carlos: Y con lo que piensan-rió.
Javier: ¿Qué os pasó?
Rubén: Me asusté, ella quería dar un paso más formal para nuestra relación y salí huyendo.
Lucas: ¿Qué te pidió?
Puse una mueca y desvié la mirada, no quería decir aquello, era demasiado vergonzoso para mi orgullo.
Carlos: Visita a los padres.
Le miré con los ojos muy abiertos, había dado en el clavo y no parecía burlón.
Carlos: Me pasó exactamente lo mismo-se sentó a mi lado-. Era un mundo para mí el tener que hablar con los suegros, el dejar que nos conozcan es como exponer tus defectos porque nunca vas a ser lo suficientemente bueno para su niña.
Rubén: Es como dejarles ponerle cara a todo lo malo que le ocurra aunque no tengas nada que ver.
Carlos: Es la prueba de fuego en su confianza, yo fallé estrepitosamente.
Rubén: He creado un abismo entre los dos y no sé cómo arreglarlo.
Carlos: Sólo hay una solución, hazme caso, no se va a arreglar solo ni ella va a pedírtelo de nuevo.
Rubén: Soy demasiado cagón para eso.
Javier: Entonces acabarás perdiéndola, se cansará de esperar a que des el paso y se irá en busca de alguien más que se lo dé sin pensarlo dos veces.
Álvaro: Los solitarios están hoy de lo más filósofos-se burló haciéndonos reír.
David: Ahora en serio, piensa bien si ella es a quien quieres en tu futuro y haz algo antes de que sea tarde.
Mireya: ¡Nuria, Marta está en la puerta!
Jesús: Las segundas oportunidades existen-me dio un codazo.
Y no me lo pensé, me levanté como un resorte y entré a la casa.
Nuria y Marta hablaban en la entrada de la casa, por lo que me quedé rezagado a esperar a que terminaran antes de ir hacia ellas.
Rubén: Hola.
Nuria: Voy para afuera, gracias por tu regalo, Marta-le dio un abrazo y fue hacia el porche.
Marta: He venido a traerle su regalo.
Rubén: Lo siento.
Marta: ¿Por qué?-Me miró sorprendida.
Rubén: Por ser un cobarde, me asusté cuando dijiste que podría conocer a tus padres-bajé la mirada-. Me dio miedo que no les gustara para ti.
Marta: A quien tienes que gustarle es a mí.
Rubén: Te quiero, Marta.
Marta: Yo también te quiero, pero...
Rubén: Estamos encajonados.
Marta: Sí-suspiró.
Rubén: Hay una forma de salir de ese cajón en el que nos he metido.
Marta: ¿Cuál?
Rubén: Es una prueba, si después no sales corriendo, estoy seguro de que estaremos juntos para siempre.
Marta: Siempre es mucho tiempo.
Rubén: Para estar contigo nunca es demasiado-tomé su mano con la mía-. Ven conmigo.
Marta: No estoy invitada.
Rubén: Al ser mi novia tienes el deber de ir a donde yo vaya.
Marta: Pero es muy precipitado.
Rubén: En esta familia las noticias vuelan como la pólvora, ya todos deben saber que hemos hablado y que es probable que vuelva a salir contigo.
Marta: Estoy muy nerviosa y no voy arreglada.
Rubén: Solo tenemos una norma: si haces feliz a uno de los miembros de nuestra familia eres totalmente bienvenida-acaricié una de sus mejillas-. Así que bienvenida a mi loca y gran familia.
La acerqué a mi por la nuca y la besé. Al separarme de ella, le sonreí y tiré de su mano en dirección al jardín trasero de la casa de Blas y Mireya. Marta estaba muy cohibida y me daba la sensación de que quería esconderse detrás de mí. Una vez en el jardín llamé la atención de todos los presentes, nada más y nada menos que de veinte personas.
Rubén: Familia quiero presentaros a Marta, mi novia.
Mi chica se sonrojó violentamente mientras mis tíos y primos la saludaban.
David: Bienvenida a la familia, encantado de conocerte-le sonrió.
Mayte: Por fin una nena-la abrazó-. Espero que pases por casa y podamos hablar, eres muy bienvenida a nuestras reuniones de chicas.
Rubén: Mamá, no la atosigues.
Mayte: Ese es el menor de tus problemas, cariño, mejor preocúpate de que no te avergüence delante de ella-le guiñó un ojo a Marta, haciéndola reír.
Rubén: ¡Mamá!
Y mi madre volvió a abrazarla murmurando lo muy feliz que estaba de tener una chica en casa por fin.
----Narra Javier----
Después de lo ocurrido entre Rubén y Marta en el cumpleaños de Nuria no pude dejar de darle vueltas a lo que mi padre había dicho, me parecía a él más de lo que creía...
Aunque tal vez a mí me ocurriera lo que a David, no quería reconocer que me había enamorado de Noa.
Necesitaba consejo, pero en ese momento el único que se encontraba en el estudio de grabación era Blas, así que me guardé la vergüenza en el bolsillo y fui hacia él.
Blas: ¿Ya te vas?
Javier: Aún no, tengo que ver algunas cosas con Magí.
Al final conseguí trabajo con el nuevo mánager de Auryn, era prácticamente un becario, pero lo que me pagaban me daba para pagarme la carrera de música, que era lo que más me gustaba.
Blas: Yo casi me voy, pero si quieres te espero y te dejo en casa.
Javier: Te lo agradecería-reí-. Además, me gustaría pedirte consejo.
Blas: Claro, ¿es sobre música?
Javier: Sobre chicas.
Blas: Has estado dándole vueltas a lo que dijo tu padre el otro día, ¿me equivoco?
Javier: Para nada... No le he dicho nada porque en realidad a mí me pasa más como a David, no he querido reconocer que estaba enamorado hasta ahora y no sé qué paso seguir.
Blas: Si no recuerdo mal, él besó a Mayte para asegurarse de lo que sentía.
Javier: Yo ya la he besado.
Blas: ¿Después de reconocer tus sentimientos?-Negué con la cabeza-. ¿Por qué no pruebas a hablar con ella? Si siente lo mismo por ti que tú por ella volveréis a estar juntos.
Javier: ¿Sabes sobre quién hablo?
Blas: Las chicas no han dejado de decir lo tonto que has sido al dejar a Noa.
Javier: Esta familia es tan famosa por los cotilleos como por lo grande que es.
Él rió y me hizo una seña, me giré y vi pasar a Noa por la puerta.
Me despedí de él rápidamente y corrí por el pasillo para poder llegar hasta ella antes de que se fuera.
Javier: ¡Noa!
Ella se detuvo y se giró a mirarme extrañada.
Noa: ¿Ya no quieres evitarme?
Javier: Tengo que hablar contigo.
Noa: Y yo mucha prisa.
Javier: Por favor, voy a intentar quitarte el menor tiempo posible.
Noa: Está bien-suspiró.
Entramos a uno de los despachos y cerré la puerta para tener más intimidad.
Noa: ¿Qué necesitas?
Javier: A ti.
Noa: ¿Cómo?
Javier: No te dejé porque no consiguiera sentir nada por ti, sino todo lo contrario.
Noa: Espera un momento porque creo que no estoy entendiendo nada-soltó lo que tenía en las manos sobre el escritorio y se echó el pelo hacia atrás-. ¿Qué estás queriendo decirme?
Javier: Hasta que descubrí que la música era a lo que quiero dedicarme y que es lo que realmente me gusta pensaba que mi existencia era nula, que simplemente no servía para nada-puse una mueca-. Quizás mi existencia no tenga mucha importancia pero he descubierto que encontrar lo que me gusta sin poderlo compartir con alguien no tiene sentido.
Noa: Tienes una familia enorme y amigos con los que compartir lo que quieras.
Javier: El problema está en que solo quiero compartirlo contigo.
Noa: ¿Por qué?-Se abrazó a sí misma.
Javier: Por el simple hecho de que estoy enamorado de ti-le acaricié una de las mejillas-. No sé expresar demasiado bien mis sentimientos pero no quiero negar más lo que siento por ti.
Noa: ¿Por qué has tardado tanto?-Me miró emocionada.
Javier: Soy un troglodita, ¿recuerdas?-La rodeé con mis brazos-. Te quiero, Noa.
Noa: Yo también te quiero, mi troglodita-se puso de puntillas para rodearme el cuello.
Sonreí y bajé la cabeza para besarla, pero alguien abrió la puerta y nos interrumpió.
Magí: Os veo entretenidos-se echó en el marco de la puerta con los brazos cruzados.
Noa: Puedo explicarlo, además que solo estábamos abrazados-me soltó y se acercó a su tío.
Magí: Uno, estabais encerrados en mi despacho; dos, eso era más que un simple abrazo y tres, prefiero que me lo explique él-me señaló.
Javier: Soy tu becario, el hijo de Carlos Pérez Marco, un chico al que le cuesta abrirse con los demás y puede que demasiado poco comparado con lo que Noa se merece, pero lo que siento por tu sobrina es algo serio y sincero-di un paso adelante y abracé a mi chica que me miraba asombrada-. Pensaba hablar contigo y con tu hermana y llevarla a conocer a mi loca familia.
Magí: Justo lo que quería oír-sonrió-. Tomaros la tarde libre, anda.
Agradecimos y salimos del estudio dados de las manos hasta detenernos en un parque cercano y nos sentamos a la sombra de un árbol.
Noa: Si estamos saliendo formalmente esta vez, quiere decir que tendré un mote ¿no?
Javier: ¿Cómo sabes eso?-La miré curioso.
Noa: Hice que Nuria y Lucía me lo explicaran después de que se pusieran a hablar sobre peques y pastelitos delante de mí.
Javier: Están obsesionadas con que sigamos usando los sobrenombres que se pusieron nuestros padres cuando se hicieron novios.
Noa: ¿De verdad nos toca solitarios?
Javier: Podemos usar los nuestros propios-la abracé por la espalda.
Noa: ¿Quieres que te llame troglodita delante de toda tu familia?
Javier: Preferiría que fueras más cariñosa, enana.
Noa: ¿Voy a ser enana?
Javier: Pequeña está usado, así que es eso o chiquitina.
Noa: ¿Por qué tiene que ser en relación con mi estatura?-Se giró a mirarme.
Javier: Es obvio-reí y ella me dio un golpe en el hombro-. Auch, bruta.
Noa: ¿Te molestaría que te dijera gordo, gordi o gordito?
Javier: No vivo acomplejado con mi cuerpo, eso es para vosotras.
Noa: Eres un payaso.
Javier: Error, el graciosillo es Lucas.
Noa: Me va a costar horrores aprenderme cómo os llamáis en vuestra familia.
Javier: Lucía es la única que nos llama por motes, los demás solemos hacerlo por nuestros nombres-le di un beso en la mejilla-. Acepto que me llames como mejor te parezca.
Noa: ¿Y eso por qué?-Me miró curiosa.
Javier: Porque eres mi chica.
Y la besé. Noa sonrió y se volvió para poderme devolver el beso.
El solitario había aprendido la lección y ya no quería estar por su cuenta nunca más.
Bueno, teniendo en cuenta que estoy escribiendo desde el teléfono, que haya tardado más es cosa normal...
Siento el retraso muchísimo, pero estoy acabando mi FP y no me da la vida con el trabajo de por las tardes.
Os estaréis dando cuenta de que cada vez quedan menos capítulos para el final, pero hay sorpresa: ¡cada pareja tendrá también su final! Así que no es un final inmediato.
Espero que os haya gustado y no tardar tanto para el siguiente. Gracias por estar aún por aquí. Besos!!
jueves, 3 de noviembre de 2016
Destinados al Mismo Camino, Capítulo 27:
Julia: Claro-le sonreí-. Pero debe ser el domingo, mañana tengo comida familiar y esta tarde es imposible.
Después de mucho insistir, Noa consiguió que Javier le diera una oportunidad, pero duraron muy poco, hasta que Javier entró en la universidad y comenzó a estudiar música. Era lo que le apasionaba y parecía que no existía nada en el mundo aparte de su vocación.
Julia: Al cine con mi amigo, luego te veo, feo.
Julia: Para la próxima si no estás todo sudado.
Julia: Ése es el problema, Lu, no lo sé. Me ha pillado muy de improvisto y se supone que tu mejor amigo no debe besarte. ¿Qué hago ahora? No sé cómo voy a mirarle o a hablarle mañana.
Lucía: Mira, en estos casos ocurre una de dos cosas, la primera es que la amistad se rompa porque una de las dos partes no sienta lo que el otro siente, la segunda es que estés confundida porque también te gusta él a pesar de que nunca te lo hayas planteado.
Boqueó varias veces antes de negar con la cabeza con una sonrisa divertida.